sábado, 6 de abril de 2019

Análisis simbólico de La Batalla de Tetuán de Salvador Dalí - Primera parte



El Profesor Lester en sus apasionantes clases de Numerología solía contarnos que Salvador Dalí fue un gran aficionado a la Numerología y la Onomancia. En el libro de Lester titulado "Ciclos y Biorrítmos Numerológicos" (editorial Teorema 1981), encontramos que Salvador Dalí figura como ejemplo en el capítulo dedicado al número 3 (pag. 61 a 64). Numerologicamente hablando y sin lugar a dudas, el número que representa al pintor ampurdanés es el tres y no el siete, o el ocho, como más de uno ha apuntado en alguna biografía escrita por gente de letras que no suelen entender de números.

La afición de Dalí por los números queda reflejada en multitud de obras en donde la Numerología y la Onomancia son bien patentes. Una de las obras de Dalí con más referencia a los números es la particular versión que en 1962 realizó de la Batalla de Tetuán. Actualmente el original de esta pintura se encuentra expuesta en un museo de Japón.



Esta particular versión de la batalla que Dali pintó en 1962, se exhibió en una exposición en el Salon del Tinell, frente a la versión de la misma contienda que Fortuny había pintado con anterioridad. El cuadro ha pasado a la historia como un homenaje que Dalí quiso ofrecer a tres de los héroes que los catalanes tienen con respecto a esta batalla:
  1. Un homenaje al ejército de voluntarios catalanes que contribuyeron a la decisiva victoria
  2. Un homenaje al General Prim que era natural de Reus
  3. Un homenaje al pintor Fortuny que también había nacido en Reus.
Sin embargo, cuando observamos detenidamente la versión que Dalí pinta de la Batalla de Tetuán, el ejercito español brilla por su ausencia. En toda la obra no se percibe ni una barretina roja, ni ningún estandarte catalan o español. Esta muy claro que todos los soldados representados en esta pintura de Dalí son musulmanes, sin discusión simbólica posible. Solamente el brazo con el sable que sobresale por la esquina superior derecha, pertenece a un oficial de la caballería española.

A la hora de pintar su especial versión de la Batalla de Tetuán, Salvador Dalí tuvo muy presente que el pueblo árabe es el padre del sistema numérico que empleamos hoy en día. La obra esta repleta de números encriptados entre los árabes y sus caballos. Algunos de esto números son muy evidentes y tienen proporciones considerables, mientras que otros son pequeños y su localización no es sencilla. El propio rostro de Salvador Dalí esta rodeado por un número dos y el brazo que porta su lanza forma un claro número 4, mientras que sobre su hombro izquierdo asoma un pequeño número 3.


Los numerosos números que La Batalla de Tetuán tiene encriptados, no han pasado desapercibidos por la mayoría de críticos de arte. Pero desgraciadamente muy pocos son los que han comprendido el profundo significado que en esta versión dalineana tiene tanto número oculto entre siluetas de jinetes y caballos. Es muy común encontrarse por la red con el siguiente tipo de deducciones, en donde se aplica el ridículo calificativo de "números esotéricos":
"En la versión de Salvador Dalí de la contienda hispano-marroquí, destaca el hiper-realismo de los caballos, aunque incorpora temas propios como la figura de Gala arriba y unos esotéricos números camuflados por doquier".

No es la primera vez que a los críticos de Dalí se les "va la olla" y ven esoterismo y complots masónicos a diestro y siniestro. Bajo mi modesto punto de vista simbólico, La Batalla de Tetuán pintada por el artista de Figueras es un homenaje al pueblo árabe del que Dalí estaba convencido que era descendiente. En diversas ocasiones a lo largo de su vida el pintor de Figueras manifestó su absoluta convicción de poseer ADN de los pueblos del Norte de Africa.

Como iremos viendo en el análisis simbólico de esta obra, estos números son de todo menos esotéricos. Es cierto que la obra contiene un sin fin de números más o menos ocultos entre tanto árabe cabalgando. Pero dichos números no están repartidos a diestro y siniestro a lo largo de la obra, solamente están concentrados en la parte central y la parte izquierda del cuadro. Toda la parte derecha carece de números.

Pero la importancia que Dalí da a los números en esta versión tan particular de la batalla es tal, que en el centro geométrico de la obra encontramos su terrenal número 7 claramente colocado en el interior de su celestial número 8. Si trazamos unas diagonales que unan las esquinas opuestas del cuadro, las dos diagonales se cruzan exactamente en el centro de este número 8 que, a su vez, contiene un 7. Dicho número 8 tiene a su derecha un gran número 5 junto al rostro de Dalí, mientras que a su izquierda tiene un claro numero 7 al lado del rostro de Gala.


Con respecto al motivo del porque de tanto número repartido en este cuadro, el propio Dalí nos fue dejando pequeñas pistas que, desde una óptica simbólica, no pueden pasarnos desapercibidas. En la curiosa auca titulada "El trionf i el rodolí de la Gala i en Dalí", uno de los versos en catalán nos recuerda que en la pintura de La Batalla de Tetuán existen "unas cifras árabes que hacen batallas de Tetuán". Dalí dibujó con tinta china las diferentes viñetas que forman esta auca durante el mismo periodo en que estaba materializando su particular visión de la contienda entre España y Marruecos.


El propio Dali nos lo explica en este rodolí del auca de forma gráfica y literal, no se tratan de números esotéricos, solamente son cifras árabes. Unas cifras árabes que hemos acabado utilizando en todo el Planeta Tierra.

Al contemplar esta enorme pintura de Dalí dedicada a la guerra (304 x 396 cm.), uno se percata de inmediato que en sus cuatro esquinas aparecen una serie de objetos y motivos que están sobrepuestos (fuera de encuadre) al resto de la escena. Esta sobre posición de estos elementos no parece casual.


Estos elementos sobrepuestos que aparecen desde las esquinas de la obra son:
  • Un brazo agarrando a un martillo por encima de un fusil que aparecen desde la parte inferior izquierda
  • Un palo que aparece desde el lateral izquierdo inferior paralelo al fusil
  • La cabeza y espalda de un hombre de tez morena que desaparece de escena por la parte inferior derecha
  • El brazo de un oficial que sostiene un sable en la esquina superior derecha
  • Una carga "voladora" del ejército berebere junto al sable del oficial
  • La figura de Gala y su coronación en los cielos como Gran Madona en la parte superior central
  • El cuerpo de un caballo negro que aparece por la esquina superior izquierda por delante de un brazo  que empuña un cuchillo o puñal.
El análisis simbólico de todos estos elementos sobrepuestos a la escena principal nos va a mostrar por que la visión de esta batalla por parte de Dalí es completamente diferente a las versiones realizadas de la misma batalla por otros pintores.

Que en el cuadro no se vea ningún soldado voluntario catalán, no quiere decir que Dalí se haya olvidado de ellos. Que en toda esta reproducción de la batalla no se perciba ni gota de sangre, ni que tampoco se muestren miembros amputados, no significa que Dalí se hubiera olvidado de los voluntarios catalanes que regresaron dentro de un ataúd. Cada uno de estos elementos sobrepuestos tiene un profundo significado simbólico que nos demuestra que Dalí tenía a su querida Cataluña en su mente cuando realizó esta particular versión de la batalla. El problema es que la mente de Dalí cuando pintaba trabajaba en "modo surrealista". Y como veremos en este análisis simbólico, el "surrealismo" de Dalí tiene unos profundos fundamentos simbólicos.

Pero tanto símbolo diferente y tanto número escondido obliga a que tengamos que realizar el análisis repartido a lo largo de diferentes artículos. En este primer artículo analizaremos bajo una perspectiva simbólica el brazo con el martillo, el fusil y el palo de la esquina inferior izquierda.


Podremos comprobar que el martillo, el fusil y el palo están intimamente relacionados con el título de la pintura: "La Batalla de Tetuán". Desconozco si soy el primero en descifrar esta manera de reproducir de forma simbólica el título de la obra. No he encontrado en ningún lugar algunas conclusiones parecidas a las que un humilde servidor ha llegado por simple deducción simbólica. No soy ningún iluminado ni he recibido ningún mensaje dalineano del más allá. Solamente soy un gran aficionado a la Simbología que disfruta investigando los detalles que pasan desapercibidos a la mayoría de los mortales.

Los críticos y expertos en la obra de Dalí son los que van a poder decir si mis deducciones son un simple "copia y pega", o si son un descubrimiento y novedad que merece ser compartido y divulgado a todos los admiradores del pintor de Figueras.

Para poder descifrar ciertos mensajes ocultos en las obras de Dalí, es imprescindible acudir al idioma francés, tal y como siempre me decía mi Profesor Lester. En sus clases Lester nos contaba que Dalí cuando creaba arte y pintaba pensaba siempre en francés. En la mayor parte de acciones surrealistas que Dalí realizaba, siempre solía estar presente el idioma francés.

Los 3 objetos que nos ocupan aparecen en escena desde la esquina inferior izquierda y no están afectados por el polvo que se levanta ante tanto caballo desbocado, dando a entender que no se encuentran cerca de la carga de la caballería berebere. Este detalle ya hace sospechar que muy probablemente no están plasmados por puta casualidad.
Es importante tener presente que el brazo de forma muy evidente se cruza sobre el fusil. Parece  estar hecho adrede.
  

Pasemos a analizar estos tres objetos desde una perspectiva simbólica que pueda proporcionarnos algunas pistas del motivo por el que surgen estos, y no otros, en un primer plano. Pero realicemos la investigación olvidando el castellano y pensemos en francés por unos momentos.

Empecemos analizando el martillo y el fusil. Estamos ante dos objetos de guerra, dos tipos diferentes de armas que en el mundo árabe eran muy habituales, tal y como podemos comprobar en este grabado de la Enciclopedia Francesa "Petit Laurousse Ilustre" de la edición francesa de 1916 en el apartado dedicado al mundo musulmán.


En la anterior ilustración de la famosa enciclopedia francesa podemos observar que se detallan diferentes objetos como muestra del mundo árabe. Entre las armas de guerra que se detallan encontramos nuestros dos objetos representados en el dibujo 5 (el martillo) y el dibujo 7 (el fusil).


Sin lugar a dudas, el arma de fuego que Dalí reproduce detrás de la mano con el martillo, es muy similar a los fusiles que tanto fueron utilizados en Africa. En la siguiente imagen podemos ver que los jinetes al galope portan este tipo de arma de fuego con un largo cañón.


Al fusil lo hemos podido diferenciar sin problemas, pero el martillo que lo acompaña es otra historia. Decíamos al principio que parecía un martillo especial, ya que Dalí reproduce un martillo cuyas formas no corresponden a la de los martillos clásicos. El martillo representado por Dalí tiene sus dos extremos cortantes, lo que le da un carácter único que lo aleja del típico martillo de carpintero o herrero.

Este martillo parece tener gato encerrado.

¿ Qué clase de arma o herramienta tiene sus dos extremos cortantes?

¿ Qué tipo de actividad requiere el empleo de un utensilio como el que Dalí nos ha pintado ?

La respuesta a esta pregunta tiene relación con un oficio medieval. Se trata de un martillo de picapedrero que era una herramienta fundamental con la que poder moldear los bloques de piedra recién salidos de las canteras de toda Europa medieval.


Dichos martillos de picapedrero se caracterizan por que sus dos extremos tienen perfiles diferentes que facilitan la tarea de pulir y nivelar los lados y las aristas de los bloques de piedra provenientes de las canteras.

Pero que nadie empiece a proclamar que con este elemento símbólico Dalí esta haciendo un guiño a la masonería.
Que no cunda la alarma conspiranóica!!!!!,
ya que el motivo de dibujar este martillo nada tiene que ver con los suelos ajedrezados, ni tampoco con los triángulos de ojos iluminados.

El enigma del martillo que aparece en la versión de Dalí de La Batalla de Tetuán, se empieza a aclarar cuando nos sumergimos en el idioma del surrealismo, el francés que tanto amaba Dalí y Gala. La pista definitiva para desvelar el enigma del extraño martillo la volvemos a encontrar en la pequeña enciclopedia ilustrada Larousse de 1918. Es en la página 985 donde descubrimos el nombre que los franceses dan a los martillos de los picapedreros: "TÊTU"


En francés "têtu" proviene de la palabra "tête" que significa cabeza, por tal motivo en francés "têtu" también se usa para definir las personas cabezonas, testarudas y tozudas.

Con el nombre francés de este martillo tan especial hemos encontrado una gran similitud fonética con "Tetuán", el lugar de la contienda bélica que da título a la pintura de Dalí. Si entre estos tres objetos encontráramos una relación o similitud con la palabra "batalla", podríamos afirmar que dichos objetos simbolizan el título del lienzo de Dalí. Pero he de reconocer que estuve muchas semanas investigando sin encontrar rastro alguno que relacionara los tres objetos que nos ocupan con la palabra batalla. Hasta que un buen día leyendo el apasionante libro de  Ricard Mas titulado "Dalí y Barcelona" encontré la respuesta a mis pesquisas bélicas.

En dicho libro Ricard Mas dedica un capítulo a la Batalla de Tetuán en donde se reproduce una fotografía que la familia Bea cedió al escritor para que figurara en el libro dedicado a la relación de la Ciudad Condal con el pintor de Figueras. Se trata de una fotografía en blanco y negro donde Dali se enfrenta a un curioso combate espadachín contra el periodista Pal Latore. La fotografía se realizó los días en que Pal Latore ejerció de modelo disfrazado de general que empuña un sable.

El combate es curioso y desigual por que Dalí se enfrenta a la lucha con su bastón de madera, mientras que Pal Latore empuña un auténtico sable de general de caballería. Es el sable y la mano que Dalí reproduce en la parte superior derecha de la obra. Por contra el "arma" que empuña Dalí es un típico bastón de madera, muy similar al solitario palo que aparece en la pintura paralelo al fusil.


Entre ambos espadachines aparece el gran Isidoro Bea en una acción muy concreta: enfrenta las armas de ambos contrincantes y las posiciona formando una perfecta X. Un claro gesto con el que Bea posiciona en sentido perpendicular las respectivas armas de cada uno de los dos contrincantes y nos recuerda la temática de la obra: lucha, enfrentamiento, división, guerra.
Dalí y Latore en dicha fotografía están batallando.
Lo que Isidoro Bea esta orquestando es, ni más ni menos, que una batalla!!!!

Cuando Dalí hacía este tipo de acciones, le caían sobre sus espaldas críticas por doquier. Que si Dalí esta loco,... Que si Dalí es un niñato mimado,... Que si Dalí es un exhibicionista,... Que si solamente quiere llamar la atención, etcétera, etcétera y etcétera.

Pero bajo mi modesto punto de vista, todo lo que hacía Dalí delante de una cámara tenía siempre un profundo significado. En este tipo de situaciones, Dalí jamás improvisaba. Es en estos momentos en donde Dalí se mostraba como lo que realmente era: una gran alma creadora. Una gran alma creadora que constantemente estaba jugando con su entorno. Pero los juegos de Dalí nunca se basaban en la realidad, los juegos de Dalí eran siempre completamente surrealistas. Es por este motivo que mucha gente lo tilda de loco-exhibicionista y no comprende su obra, sus gestos, sus disfraces y sus extraordinarias performances surrealistas.

Mi querido Profesor Corrado Malanga ya lo afirma en sus trabajos: "Las almas vienen a este Universo holográfico a experimentar la dualidad. Para ellas dichas experiencias son como un juego infantil donde se lo pasan bomba. No existen espíritus creadores, solamente son las almas las que tienen la virtud y el poder de crear."

En esta foto en blanco y negro del libro de Ricard Mas, Bea parece el encargado de enfrentar las armas de los dos contrincantes antes de que la batalla entre ellos de comienzo. Según parece, los tres personajes se lo están pasando bomba, realmente se asemejan a tres niños jugando. Pero sus tres rostros les delatan y dan a entender que aquella posición en X de las dos armas tiene una divertida significación.

Conviene que recordemos lo que el propio Dalí escribió acerca de lo acontecido en el auca que también escribió en 1962:
"unas cifras árabes que hacen batallas de Tetuán".

En francés "Bataille" es una palabra que proviene de "battre" que a su vez se relaciona con "bâton" que en castellano significa palo o bastón.

Un palo o bastón es lo que ya hemos dicho que acompaña al martillo y el fusil.

Llegados a este punto, solamente tenemos que recordar que en francés el número uno se escribe "un". Y acto seguido ya podemos descifrar el enigma simbólico del martillo enfrentado al fusil junto al solitario bastón.

Simbolizan de forma surrealista el título de esta pintura plagada de números que Salvador Dalí se imaginó mientras observaba las formas que le sugerían las líneas impresas de escritura de los artículos impresos en periódicos y revistas.

Llegados a este punto, solamente es necesario que nos imaginemos a Dalí en plena acción "retórico-surrealista":
LA BATAILLE DE TETUAN 
LA BATAILLE DE TÊTU UN 
LA BATAILLE DE TÊTU UN, DEUX, 
TROIS, QUATRE, CINC, SIS, SEPT, HUIT, NEUF,....  
DANS LA BATAILLE DE LES NUMEROS,
LE NEUF ES EL NOU,...
ES PER AIXO QUE SOC UN OU!!!

Al comenzar este análisis simbólico comentábamos que desconozco si con anterioridad algún otro mortal había llegado a conclusiones similares. Pero si este sencillo blog es el primero en relacionar al martillo, al fusil y al bastón con el título de la pintura, sería conveniente que esta información llegara al museo japonés en donde esta expuesto permanentemente. No todos los museos tienen el honor de exhibir un cuadro cuyo título esta pintado al más puro estilo de los jeroglíficos egipcios.

Y es que Dalí,... era mucho Dalí!!!!

Hasta aquí este primer artículo dedicado al  análisis simbólico de La batalla de Tetuán pintada por Salvador Dalí en 1962. En próximos artículos iremos compartiendo los apasionantes secretos y mensajes encerrados entre tanto número y caballo árabe. Conforme vayamos avanzando en el análisis de los demás elementos, nos iremos dando cuenta de que en este cuadro de Dalí existe un verdadero homenaje hacia Fortuny, Prim y los voluntarios catalanes. Pero se trata de un homenaje completamente surrealista,... al más puro estilo procedente de donde sopla la tramontana.

En uno de estos futuros artículos nos centraremos en el símbolo del huevo y el número nueve. Para Salvador Dalí eran dos símbolos vitales que estaban intimamente relacionados con su mejor amigo, Federico Garcia Lorca.

Nos vemos en un próximo artículo dedicado al Genio del país de la tramontana.
Ahí os dejo el enlace:
https://abajocomoarriba.blogspot.com/2019/04/gala-y-el-caballo-volador-sobrevuelan.html

Johnny McClue  cinco de abril de 2019


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