jueves, 5 de enero de 2023

Descifrando el enigma de "El Número Secreto de Velázquez" pintado por Salvador Dalí



Los números y Salvador Dalí siempre han andado de la mano. En la producción del pintor catalán figuran diversas obras donde los números son los protagonistas formando parte de la escena. La más representativa de todas ellas quizás sea "La Batalla de Tetuán" que ya analizamos simbólicamente en este blog. Pero la pintura con números más popular posiblemente sea la especial versión de 
Las Meninas de Velázquez que en 1965 Dalí pintó con el título de "El Número Secreto de Velázquez". En dicha versión una cifra sustituye a cada uno de los personajes pintados en Las Meninas originales de Velazquez. 


No hay duda que la obra "El Número Secreto de Velazquez" llama la atención cuando se intenta analizar. Hasta el día de hoy, no hemos encontrado a ningún analista o crítico de arte que haya sabido dar una explicación lógica a este cuadro de Dalí. Suele ser clasificada como una obra original donde los personajes son sustituidos por números, pero nunca se explica un criterio concreto con el que los personajes son puntuados con un número. Los pocos análisis simbólicos de esta obra solamente plantean preguntas, sin dar ninguna respuesta.

Algunos expertos en estas cuestiones artísticas como el Profesor Jacques Lassaigne afirman que Velazquez tenía conocimientos astronómicos y que en Las Meninas los personajes están posicionados como las estrellas de la constelación Corona Borealis. La estrella central y principal de dicha constelación se denomina Margarita, el mismo nombre que el de la Infanta pintada por Velazquez en el centro de la obra.  Personalmente encuentro que Las Meninas de Velazquez muy poco tienen que ver con la constelación Corona Borealis, pero en este artículo de hoy vamos a demostrar que Salvador Dalí temía profundos conocimientos astrológicos. Como iremos viendo a lo largo de este análisis, en esta obra el pintor catalán nos muestra que sus conocimientos de los signos del Zodiaco y sus correspondencias.

En este sencillo blog vamos a intentar que todos los números representados en esta obra nos cuadren, con el fin de demostrar que Dalí no fue sustituyendo los personajes de la obra de Velazquez a voleo. Para poder comprender e interpretar "El Número Secreto de Velázquez" es imprescindible tener presentes las dos aficiones que Gala y Dalí compartían con pasión: la Numerología y la Astrología. Son estas dos disciplinas las que nos van a dar todas las claves con las que comprender el verdadero significado con el que el pintor catalán pintó esta versión tan especial de Las Meninas.

Empecemos nuestra interpretación simbólica de "El Número Secreto de Velázquez" recordando la identidad de cada uno de los personajes que Velázquez pintó en su famosa obra:


He aquí las identidades de los personajes en cuestión:
  1. Infanta Margarita, la heredera de la corona real a la edad de 5 años, hija de Felipe IV y Mariana de Austria.
  2. Isabel de Velasco dama de honor de la Infanta e hija del conde Fuensalida
  3. María Agustina Sarmiento de Sotomayor dama de honor de la Infanta e hija del conde Sarmiento
  4. Mari Barbola enana de compañía de la Infanta que formaba parte de su séquito
  5. Nicolasito Pertusato enano de compañía de la Infanta y ayudante de cámara
  6. Marcella de Ulloa encargada de vigilar y cuidar a todas las doncellas de la reina
  7. Diego Ruiz Azcona realizaba funciones de "Guardadamas".
  8. José Nieto Velázquez aposentador de la reina y guardián de los tapices reales. Muy posiblemente era familiar de Diego Velazquez. 
  9. Diego Velázquez, pintor de la Corte, autorretratado mientras pinta a los reyes.
  10. Rey Felipe IV reflejado en el espejo (no aparece en la versión de Dalí)
  11. Reina Mariana de Austria reflejada en el espejo (no aparece en la versión de Dalí)


En un primer momento no parece que Dalí quisiera puntuar a cada uno de los personajes siguiendo algún tipo de escala de valores. La primera impresión puede inducirnos a pensar que los números reflejados no siguen ninguna lógica.

Para poder saber el modo en que Dalí adjudicó cada número a un personaje de la obra de Velázquez, ha llegado el momento de conocer la numeración utilizada en la antiguedad, antes de que los árabes introdujeran el sistema decimal en toda Europa. Y es que, en la antiguedad, toda la ciencia de los números se basaba en el los primeros siete números. Durante siglos, la importancia del número 10 la tuvo el número 7 y el ser humano relaciono toda la creación que le rodeaba con el número 7. La razón fue muy sencilla. desde los inicios los seres humanos se percataron de que la mayoría de los conjuntos fundamentales, están relacionados y/o formados por 7 elementos:

  • Siete son los planetas en la Astrología clásica de Ptolomeo: Sol, Luna, Mercurio, Venus, Marte Júpiter y Saturno.
  • Los 7 metales y los 7 pasos de la alquimia en el proceso de transformación
  • Las 7 artes liberales.
  • Los 7 estrellas de las Pléyades
  • Los 7 días de la Creación incluyendo el día de descanso.
  • Los 7 colores del arco iris.
  • Las 7 notas musicales.
  • Adán y Eva estuvieron 7 días en el Paraíso.
  • Los 7 pecados mortales: Soberbia , avaricia, lujuria, ira, gula envidia y violencia (la pereza de mortal, no tiene nada)
  • Son 7 las virtudes principales del ser humano: Humildad, amor, esperanza, paciencia, templanza, comprensión y diligencia.
  • Las 7 colinas de la ciudad de Roma
  • Los 7 brazos del candelabro judío de la Menorá.
  • El arca de Noé reposo 7 meses en el monte Ararat
  • Los 7 fundadores de las 7 religiones que han dividido a la humanidad: Jesús, Buda, Krishna, Lao-Tse, Confucio, Zoroastro y Moisés.
  • Son 7 los grados de la iglesia Católica: cura, canónigo, obispo, arzobispo, cardenal patriarca y santo padre.
  • Los 7 sacramentos
  • El el rito de la misa católica, el sacerdote saluda 7 veces
  • Las 7 vueltas que los peregrinos de La Meca dan a la Ka'ba
  • Las glándulas internas son 7: Tiroides, hipófisis o pineal, suprarrenal, timo, páncreas, sexuales y paratiroides
  • Las fases de la vida humana son 7: Embarazo, infancia, adolescencia, juventud, virilidad, madurez y senilidad.
  • Las 7 grandes maravillas del mundo: Pirámides, templo de Diana, estatua de Júpiter, coloso de Rodas, el Mausoleo, el faro de Alejandría y los jardines colgantes de Babilonia.
  • Los grados jerárquicos principales de todo imperio que se precie son 7: Emperador, Archiduque, Duque, Marqués, Conde, Vizconde y Barón.
  • 7 años de vacas flacas y 7 años de vacas gordas.
Tras esta extensa lista, no es de extrañar que el número 7 fuera considerado en la antigüedad como el rey del mambo. Si Dios había creado el Universo en 7 días, significaba que Dios con estos 7 números podía hacer de todo y que no necesitaba de nada más. Muchos pensadores y filósofos de la antiguedad se añadieron a esta corriente creando la concepción del Universo Gnóstico, el universo geocéntrico y la famosa teoría de las esferas. Salvador Dalí fue un entusiasta de todas estas cuestiones y leyó a autores especializados en este tipo de cuestiones numéricas como el francés Papus.

En la Grecia Clásica el número 7 se consideró un número perfecto y sagrado. Son el mismo número de días con los que Dios creó todo este tinglado. Por lo tanto, el 7 era considerado como lo máximo y lo perfecto, un concepto parecido al que actualmente tenemos nosotros con el número 10. El siete era considerado el número de la perfección, la máxima puntuación posible. Bajo este contexto, el 7 equivalía al nivel más alto que un ser humano puede alcanzar en la tierra, mientras que el 8 se consideraba que ya no pertenecía a este mundo. Para esta forma de concebir el universo, el 8 es un número divino que se relaciona con la vida celestial, una vida que nada tiene que ver con la terrena.

Salvador Dalí tenía una verdadera pasión por la frontera entre lo terrestre y lo divino representada por el siete y el ocho en torno a la corona de la realeza monárquica. En el dibujo en tinta china de la derecha, podemos observar como la famosa gota de leche se transforma en una corona donde el siete y el ocho están presentes. 

Hay una obra de Salvador Dalí titulada "Doble imagen con clavos, números y caballos" en donde los números de la Grecia clásica son los protagonistas mostrando a la perfección los valores numéricos de la Grecia Clásica. En dicha obra aparecen solamente los números del 1 al 7, mientras que el 8 y el 9 brillan por su ausencia. Esta obra repleta de números es un excelente ejemplo de cómo Dalí manejaba y concebía la numerología:

"Doble imagen con clavos, números y caballos"

Pues bien, la escala de valores que Salvador Dalí utilizó para representar mediante números a los personajes de Las Meninas de Velázquez , no es otra escala que la de la Grecia Clásica y la de la Gnosis. Solamente aplicando esta escala de valores es que los números pintados por Dalí comienzan a cuadrar con los personajes que representan. Y decimos "empiezan a cuadrar" porque Dalí nos coló en su obra un auténtico gazapo con el fin de despistar al que empieza a tirar del hilo. No olvidemos que el propio título de la obra de Dalí ya nos informa que Velázquez tenía un número secreto. Solamente hay que saberlo buscar. Pero no adelantemos acontecimientos y empecemos a intentar cuadrar los números.

Teniendo en cuenta la escala de valores utilizada por los griegos, comencemos con los personajes que Dalí ha puntuado con el número siete y el número ocho. En el cuadro de Dalí el número 8 aparece una vez y el 7 aparece tres veces. Estos tres números 7 corresponden a Diego Velázquez, a su primo José Nieto Velázquez y al cuadro que Velázquez está pintando. El único número 8 corresponde a la Infanta que, de todos los puntuados, es la única que tiene sangre real. Recordemos que en su versión de Las Meninas, Dalí no pinta al rey y la reina que en la obra de Velazquez salen reflejados en el espejo del fondo de la habitación, justo al lado de la puerta en donde aparece el primo de Velazquez.

Como ya hemos dicho anteriormente, no se sabe a ciencia cierta si Diego era primo de José Nieto, pero es de suponer que Dalí estaba convencido que llevaban el mismo ADN. Por tal motivo, los dos puntúan siete.

El ocho que representa a la Infanta nos da a entender que para Dalí la sangre real es divina, es de otro mundo. Durante toda su vida siempre demostró un profundo respeto por la monarquía. El mundo de Dalí y la monarquía, van de la mano en muchísimas de sus obras pictóricas por una razón muy simple: sin la monarquía, no podemos soñar con princesas y San Jorge no tendría a quien rescatar de las fauces del dragón.

Es bueno observar que en la versión de Dalí los dos monarcas no salen reflejados en el espejo, con el fin de que el único personaje con sangre real sea la Infanta Margarita. Bajo la escala de valores de Dalí, la Infanta Margarita lleva sangre real y pertenece a un nivel superior que nada tiene que ver con la vida terrena.  En toda la obra solamente hay un personaje que posea sangre real y pueda acceder al trono, la Infanta, por tal motivo es la única que esta representada por el número 8.

Para Dalí el apellido y las obras de Velazquez representaba la máxima aspiración a la que un artista puede llegar, por tal motivo el cuadro, el pintor y su primo reciben la máxima puntuación que un ser humano puede alcanzar en este mundo. Dalí tenía a los dos Velázquez y a toda su obra en un pedestal, para el pintor de Figueras los oficios relacionados con el arte merecían su máximo respeto. No olvidemos que el posible primo de Velazquez era Jefe de la Casa Real de Tapices. Por tal motivo Dalí puntúa con un 7 los tres elementos que en la versión original están relacionados con Velázquez y el arte.


Es curioso observar que los tres sietes pintados en la obra tienen unas dimensiones completamente diferentes. Es como si Dalí nos estuviera diciendo que de los tres sietes el más importante es que representa a la obra de Velazquez, seguido por el siete que representa al propio Velazquez. Mientras que en tercera posición encontramos al siete que representa a su primo. Por otra parte, el siete que representa la obra parece sostener un pincel blanco, mientras que el siete que representa a Velázquez parece portar una paleta de pintor donde el color que domina es el rojo. En el cuadro original de Las Meninas de Velázquez, en el autorretrato del pintor puede verse como porta una paleta de pintor y un pincel.

Sigamos con las dos damas de honor situadas alrededor de la Infanta. Representada con un 5 junto a la Infanta tenemos a Maria Agustina Sarmiento de Sotomayor y con un 4 tenemos a Isabel Velasco. Las dos damas de honor se destacan por su puntuación del resto del séquito debido a que las dos pertenecían a la nobleza, siendo hijas de condes.

Llegados a este punto es bueno observar que en la escena central hay dos números que Dalí quiso diferenciar del resto mediante sendas sombras blancas. Son el 5 y el 8, que destacan del resto de forma clara formando un lindo número 58.

¿Tendrá algún tipo de significado el número 58, para que Dalí nos los haya resaltado?

Pues, puede ser que sí:
La respuesta a esta pregunta nos la proporciona la Onomancia aplicada a Gala y a Dalí de forma conjunta. Una de sus formas de firmar del genio del Ampurdán incluía a Gala en primer lugar.

G A L A          S A L V A D O R        D A L I
7  1  3 1          1 1  3  4 1  4  6  9        4  1 3 9    =     12 + 29 + 17 = 58

Para Dalí y Gala el número 58 representaba la unión y la felicidad que su empresa común precisaba para llegar a buen puerto. El maestro de Figueras en su especial versión de Las Meninas quiso que su querido 58 fuera "el artista invitado" que presidiera toda la escena. Y es que Salvador Dalí siempre tuvo a Gala presente. Pero esto no es todo, las cuatro letras que forman el apellido Dalí, suman 17 que si lo reducimos tenemos un lindo número 8. Bajo este contexto, el maestro catalán se coloca en el centro de la escena ocupando el lugar de la Intanta.

Pero sigamos con el análisis del resto de puntuaciones que Dalí nos pintó en su versión de Las Meninas. En la parte inferior derecha es dónde encontramos a los tres personajes representados por una puntuación baja. Puntuada con un 3 encontramos a la enana Mari Bárbola que formaba parte del séquito real. Representado con un delgado número 1 tenemos al enano ayudante de cámara Nicolasito que pisotea al perro de la corte representado con un número 2. En diversas ocasiones Salvador Dalí había manifestado que el perro de Las Meninas es uno de los canes mejor pintados de la historia del arte. Bajo este contexto, no es de extrañar que Dalí puntúe al perro con un dos, mientras que el pobre Nicolasito se queda con un uno pelado.

Llegados a este punto es cuando tenemos que enfrentarnos al gazapo que Dalí nos ha preparado de forma genial para que las cuentas no nos cuadren. Hay dos personajes que están representados por dos números que no cumplen la escala de valores de los 7 primeros números que hemos estado exponiendo. Me refiero a los dos personajes, uno femenino y otro masculino, sumidos en la oscuridad representados detrás de los principales y que están simbolizados por un 6 y un 9 pintados con un trazo completamente diferente al trazo con el que están pintados el resto de los números. El femenino corresponde a Marcela de Ulloa que era cuidadora de las doncellas de palacio. El personaje masculino es Diego Ruiz de Azcona que ejercía las funciones de "guarda damas". Los dos personajes ejercían de sirvientes en el Palacio Real y no poseían sangre real. 

Entonces, ¿cómo es que los representa un 6 y un 9?
Es aquí cuando Salvador Dalí nos hace una de las suyas con el fin de que no nos cuadren los números, nunca mejor dicho. Y es que no se trata de un 6 y un 9, Dalí nos está dibujando el signo astrológico de Cáncer colocado en posición que nos confunda y pensemos que se trata de un 6 y un 9.

En la magnífica lámina de Johfra Bosschart correspondiente al signo de Cáncer vemos como debajo del cangrejo aparece el símbolo característico que representa a Cáncer.


No hay duda que el símbolo que representa a Cáncer es idéntico al número 69 que Dalí plasma en su obra con el fin de que pensemos que se trata de un 6 al lado de un 9. Esto es justamente lo que a bote pronto parece, que Marcella de Ulloa está representada por un 6, mientras que Diego Ruiz de Azcona lo simboliza un 9. Pero entonces la obra pierde todo sentido, pareciendo que Dalí ha pintado los números sin ton ni son. Y llegados a este punto es bueno recordar que todas las pinceladas de Dalí tienen un profundo significado que utiliza múltiples lenguajes simbólicos como la astrología, la numerología y el tarot.


Pero, ¿qué tiene que ver el signo de Cáncer en toda esta historia?

Muy sencillo, en la Astrología que tanto amaban Dalí y Gala, el signo de Cáncer representa a la Casa IV. Todo cuadra cuando conocemos que en Astrología la Casa IV representa el hogar familiar y a las personas encargadas de asistir y servir a los miembros de dicha familia. Con el signo de Cáncer pintado en el lugar que ocupan los dos asistentes reales, Salvador Dalí nos advierte que estos dos personajes solamente se dedican a servir a la familia real. Dicho de otro modo, para Dalí no cuentan y no son ni siquiera puntuados. Son unos simples criados.

Muchas veces las obras de Dalí contienen aspectos muy difíciles de comprender y percibir que provoca que mucha gente no entienda los mensajes contenidos en cada una de sus obras y creaciones. El signo de Cáncer pintado en esta obra, es un claro ejemplo de ello, teniendo en cuenta que Dalí en el título de la obra ya nos advierte que "Velazquez tenía un número secreto".

¿Qué número secreto puede tener Velázquez?


Para ello debemos recurrir a nuestra querida Onomancia y calcular el número del apellido Velazquez, siguiendo el mismo procedimiento que hemos empleado anteriormente. Veamos el valor onomántico que resulta al reducir a una cifra el resultado de la suma de los valores de cada una de las letras que forman el apellido Velázquez:

V E L A Z Q U E Z
4  5 3  1 8  8  3 5  8 = 45 = 9

La suma de los valores de las letras que forman el apellido Velázquez suman 45 que cuando lo reducimos a una cifra resulta un 9.
¿No se tratará del número en que Dalí quiere que nos fijemos con el fin de poder localizar el lugar de la obra donde está el gazapo artístico?
Cuando interpretamos que el 69 significa que la mujer es un 6 y el hombre es un 9, no hay manera de poder interpretar la obra. Pero cuando interpretamos que el 69 significa el signo de Cáncer y los servicios domésticos, todos los demás personajes de la obra cuadran con su respectivo número.

En el título de la pintura Dalí nos advierte que el cuadro encierra un secreto. Pero un secreto solamente se descubre si vamos tirando del hilo.

Ha sido un placer haber tirado del hilo en compañía de todos vosotros.

Ya sabemos algo más de este gran genio de las artes.

Y es que Dalí es tan grande que en una vida no hay tiempo de descifrarlo todo.

Johnny McClue 2023

martes, 3 de enero de 2023

Mark Ryden & Barbie

Los símbolos siempre han estado presentes en todos los juguetes producidos por cualquiera de las multinacionales que se dedican a fabricar "entretenimiento y educación". Los juguetes están intimamente relacionados al modo en como una sociedad decide educar a sus pequeños. Bajo este contexto, los juguetes son uno de los modos más eficaces con los que poder educar a toda la población infantil de un modo previamente planeado. Y en este papel educativo de los juguetes, la Simbología  adquiere un papel determinante.

Un buen ejemplo de cómo los símbolos y los juguetes van de la mano por un mismo camino lo encontramos en la nueva muñeca Barbie que el gigante de Mattel ha sacado a la luz colaborando con el pintor norteamericano Mark Ryden. Se trata de un artista perteneciente al movimiento llamado surrealista-pop por haber pintado las carátulas de diversos artistas musicales entre los que se encuentran Michael Jackson y Red Hot Chilli Peppers.

La relación de Mark Ryder con la muñeca de la casa Mattel proviene de que Barbie es uno de los iconos simbólicos que el pintor incluye en sus obras junto a otros símbolos como la carne, los ojos, Abraham Lincoln, las abejas, las estrellas, o los corazones. Una de las obras emblemáticas de Ryder es la titulada "Saint Barbie" que pintó en 1994 donde una sensual Barbie es adorada como si de una aparición mariana se tratara:

La colaboración de Mark Ryden con Barbie ha dado como resultado la producción de cuatro diferentes muñecas que fueron lanzadas al mercado este año pasado de forma limitada. En primer lugar hay que destacar el modelo doble denominado "Black and White Surrealist Ball" que incluye dos muñecas y un surrealista dodecaedro por el "módico" precio de 575 euros:


En estas dos muñecas, Ryden nos muestra su particular visión de la dualidad donde el Sol y la Luna son sustituidos por otros arquetipos de características muy oscuras, provenientes del mundo simbólico que el pintor utiliza siempre en sus obras. Una de las muñecas es blanca y lleva una esfera negra como diadema representando al Sol Negro. Su falda lleva estampados algunos de los símbolos más representativos de la obra de Ryden, una abeja, el signo de Júpiter, el signo de Venus, una corona real, una espada, un Nautilus etc. Hay que destacar que la falda blanca también lleva estampados los símbolos del Sol y la Luna, dando a entender que su visión dual de la vida es completamente diferente a la habitual. Por contra la muñeca negra luce una diadema en forma de icosaedro mientras que su falda negra aparece estampada con sendos ojos.

La caja de presentación de estas dos muñecas destaca por un curioso pavimento ajedrezado en tres dimensiones con un fondo donde destaca el planeta Saturno. El obelisco negro que separa a las muñecas esta coronado por un dodecaedro que muestra el mismo tipo de ojo que tiene estampada la falda de la muñeca negra.

En las obras de Ryden siempre suelen aparecer los sólidos platónicos, pero el dodecaedro es el preferido del pintor norteamericano. En esta ocasión el ojo que todo lo ve parece ser el propietario del tinglado.

Mark Ryden siempre se ha distinguido por un especial amor al color rosa, por tal motivo, una de las Barbie´s de esta colección emana rosa hasta con el título: "Pink Pop Barbie".


Se trata de una versión de una obra de Ryder donde el protagonismo lo adquiere una cabellera rosa completamente espachurrada y el propio pintor vestido en traje rosa junto al cuadro. Pues bien, esta nueva Barbie tiene los mismos pelos espachurrados en rosa intenso que el susodicho cuadro. 

Esta Barbie tan especial salió al mercado por 405 euros y en la caja de presentación Ryder nos dibuja la ciudad donde Barbie reside junto alguno de los símbolos que han hecho famoso a este pintor: abejas, Abraham Lincoln, conejito de Pascua, carne y tubérculos.


En la entrada del edificio de la izquierda con el número 1959 en el portal, vemos a la Barbie original que salió al mercado en 1959. En el balcón del primer piso los "amigos" de Ryder
 miran la escena.

En esta creación Ryden nos presenta a una Barbie que reside en el mundo surrealista que el pintor utiliza en sus obras y donde nunca falta Abraham Lincoln, el conejito de Pascua, las abejas, el tubérculo y la carne. El mismo bolso de mano que porta Barbie nos muestra uno de los típicos pedazos de carne tan frecuentes en sus obras.

Y es que la carne es uno de los símbolos más utilizados en las obras de Ryder. Veamos tres ejemplos que muestran la afición que Mark Ryder profesa hacia las carnicerías y los productos cárnicos: 




La última creación que Ryden ha realizado para Mattel, nos presenta a una Barbie surrealista ataviada como si de la abeja Maya se tratara, con alas incluidas, rostro de ultratumba y un nombre que refleja la colaboración del artista con Mattel: "Barbie Bee Mark Ryden". Por 175 euros, se trata del modelo más económico y asequible

El símbolo de la abeja es uno de los más utilizados en toda la carrera de este pintor americano. En una d sus anteriores obras Mark Ryder ya nos mostraba su particular visión de este insecto mostrando el mismo par de alas con los que Barbie Bee ha salido al mercado. 


Los símbolos que aparecen en las pinturas de Ryden no son los que habitualmente aparecen en las obras de arte. Los símbolos de Ryden se apartan de todo convencionalismo simbólico y nos muestran la vida desde el especial prisma que Ryden utiliza, un prisma poco común.

La obra de Ryden dedicada a los cuatro elementos principales de la naturaleza me parece un perfecto ejemplo que muestra la especial visión simbólica que Ryden tiene de la vida y la naturaleza. En dicha obra vemos a cuatro niñas sentadas alrededor de un tronco cortado que les hace de mesa para poder tomar el té.


Cada una de las niñas luce en su vestido el símbolo en forma triangular que representa cada uno de los diferentes cuatro elemento de la alquimia y la naturaleza. A la izquierda vemos a la niña vestida de blanco que representa al elemento Aire, le sigue la niña del vestido rojo que simboliza al elemento Fuego y la niña del vestido amarillo que representa al elemento Aire, mientras que la niña de la derecha vestida de negro simboliza al elemento Agua.

Cada una de las niñas luce un color diferente de cabello y tienen encima de sus cabezas el animal que simboliza al elemento que representa. El elemento Aire es simbolizado por un pájaro posado encima de los canosos cabellos de la niña de blanco. El elemento Fuego es representado por un ciervo aposentado en los pelirrojos cabellos de la niña de rojo. Una ardilla encima de los cabellos rubios de la niña de amarillo es la encargada de representar al elemento Tierra. Para acabar la niña de negro luce un pez encima de su pelo negro azabache.

Los tres niños que aparecen sentados dentro de un nido encima de la mesa como si de una cesta del pan se tratara, no tienen desperdicio simbólico. Que cada uno saque sus propias conclusiones.

Pero lo más preocupante a nivel simbólico son los colores que Ryden otorga a cada uno de los cuatro elementos. La niña con las canas y el vestido blanco, Ryden nos muestra que representa al elemento Aire. Pero el color que suele representar al elemento Aire es el amarillo, el azul pálido o turquesa.

La niña pelirroja con el vestido rojo es la única que tiene adjudicado el elemento de forma correcta según la alquimia y la astrología, es el elemento Fuego. Con la niña del vestido amarillo continúan las divergencias respecto a la forma tradicional de adjudicar tonalidades a cada uno de los diferentes cuatro elementos principales. Como ya hemos mencionado antes, el amarillo suele representar al elemento Aire, mientras que el elemento Tierra queda simbolizado por el verde y el marrón.

La niña del vestido negro, Ryden nos la relaciona con el elemento Agua, pero el color que representa al elemento Agua siempre ha sido el azul y el verde marino. Querer aparejar el color negro con el elemento Agua es sinónimo de tener el cerebro parasitado por ciertos seres amantes de las visitas nocturnas.

El propio Mark Ryden tiene un cuadro que nos da la pista de por donde van los tiros. El título de la obra, "Night Visit" nos indica que, en la vida del pintor norteamericano, no todo es de color de rosa como él mismo nos quiere hacer creer en sus creaciones.

 


En las creaciones de Ryden hay un denominador común que hacen saltar todas las alarmas simbólicas. Y es que sus obras el color azul brilla por su ausencia. Podéis comprobarlo vosotros mismos, Mark Ryden en su paleta no tiene el color azul. El propio hecho de que la niña que representa al elemento Agua, aparezca de color negro nos indica que Mark Ryden ve la vida muy, pero que muy, negra. Sería bueno que Mark Ryden realizara una sesión de hipnosis regresiva, con el fin de que pudiera darse cuenta de que su cuerpo está siendo parasitado por seres de la cuarta dimensión.



Las almas y el color azul van de la mano.

Una vida sin color azul se me hace imposible.

Johnny McClue 2023