miércoles, 30 de marzo de 2016

El símbolo de la serpiente



Estamos ante uno de los símbolos ancestrales que el ser humano, más ríos de tinta ha hecho correr. El símbolo de la serpiente lo encontramos por doquier, tanto en el hemisferio del norte, como en el hemisferio del sur.

Todas las serpientes tienen dos características que las diferencian del resto de animales. En primer lugar tenemos que son los únicos animales que cambian su piel de forma completa conforme van creciendo. En segundo lugar su larga y húmeda lengua bífida, solamente también la poseen algunas especies de grandes lagartos.

¿Que debieron pensar los pueblos primitivos de todo el mundo cuando se percataron que las serpientes de forma periódica renovaban completamente su piel?

Si habéis visto en alguna ocasión como la serpiente muda toda su piel en menos de 1 minuto, no os sorprenderá que los hombres primitivos creyeran que las serpientes poseen el mayor y más deseado de los secretos: "la eterna juventud".

Con la lengua bífida de las serpientes, el hombre primitivo también debió pensar que aquellos animales escupían lenguas de fuego. De aquí a la leyenda de los dragones lanzando fuego, ya solo queda un pequeño paso.

No es de extrañar que unos animales tan diferentes al ser humano en su forma y facultades, fueran admirados, temidos y relacionados con la vida y la muerte. Pero si a todo esto añadimos la figura de la serpiente del Paraíso, nos encontramos ante el animal que es responsable del gran engaño. A partir del pecado original, la reputación de las serpientes ya nunca más ha levantado cabeza.

Desde el punto de vista simbólico, la serpiente forma parte de los misterios de la tierra, las aguas, la oscuridad y el más allá. La serpiente es independiente, de sangre fría, se desliza sin patas de forma rápida, su mordedura puede ser mortal, engulle a sus presas de forma espectacular,... ¿como no iban a flipar en la antigüedad con las serpientes?

Su forma serpenteante de avanzar por el suelo y trepar por los árboles recuerda el movimiento ondulante del cosmos, donde todo es curvo, como el avanzar de un gran río con sus meandros y delta fractálico.

Pero no todo en la serpiente ha sido negativo para el hombre. Paradogicamente, la serpiente también se ha utilizado como símbolo curativo: el caduceo. Se trata de una vara asociada a Hermes, con dos serpientes enroscadas a su alrededor, que aveces están coronadas por un par de alas. Con las dos serpientes ascendiendo por la vara del caduceo, estamos ante la máxima representacion de la dualidad en equilibrio, la principal caracteristica del mundo en que vivimos.

La dualidad representada por las dos serpientes del caduceo queda patente cuando averiguamos de que dos serpientes se tratan. La primera de las dos serpientes proviene de la luz y simboliza a Sophia, reina de la sabiduría y el conocimiento. La segunda de las serpientes del caduceo proviene de las tinieblas y de la oscuridad, simbolizando a Satán.

Sophia y Satán, dos seres anteriores a la creación de Adán que al enroscarse en la vara, van ascendiendo hasta que al llegar arriba de la vara, quedan enfrentadas cara a cara. En el caduceo las dos serpientes se nos muestran equilibradas, representando el punto medio necesario de todo universo dual.

Representa a la medicina y al comercio. Con el símbolo de las serpientes entrelazadas que se muestra en el caduceo, Carl Yung interpretó que el báculo de Hermes simbolizaba la mediación entre las fuerzas contrarias, como un símbolo de la medicina homeopática. En nuestro artículo de dicado al caduceo y al mito de Hermes, podeis encontrar más información de todo lo relacionado con las serpientes y el báculo.

El dios Hermes con sus dos serpientes enroscadas en su caduceo

La serpiente de bronce que montó Moisés a instancias de Dios para curar las mordeduras de serpiente, es interpretado también como un símbolo homeopático. Posteriormente esta imagen se aplicó a una serpiente subiendo por una cruz mientras sana los pecados del mundo. En el arte medieva, una serpiente sobre una cruz significaba la resurrección y sublimación espiritual de la fuerza vital física. El poder de rejuvenecer de la serpiente, siempre ha estado asociado a Esculapio, dios de la curación.

Los pigmeos para comunicarse cuando cazan, representan a la serpiente realizando un trazo ondulante en el suelo. La serpiente de este modo, queda representada con una línea, pero una linea que es ondulante porque tiene vida propia.


Rápida como el mismo rayo, la serpiente aparece de cualquier rincón con la capacidad de escupir a la misma muerte. El simbolismo de la serpiente está ligado a la idea misma de la vida. El gran René Guenon, nos lo demuestra con sus agudas observaciones: en árabe la serpiente es "el-hayyah" y la vida en árabe es "el-hayat". Según Guenon, "El-Hay", es uno de los principales nombres divinos que no de be ser traducido por "el viviente", como habitualmente se hace. La traducción correcta sería "el vivificante", es el que da vida o es el principio mismo de la vida. Los caldeos tenían una misma palabra para nombrar a la vida y nombrar a la serpiente. No nos es de extrañar por tanto que en muchas obras de arte islámicas el significado simbólico de la serpiente sea la vida y la alma.

La famosa Kundalini tiene por homóloga a la serpiente Ananta, que encierra en sus fuertes anillos la base del eje del mundo. La Ananda esta asociada a Shiva y Vishnú, simbolizando el desarrollo y la re absorción cíclica. Como guardiana del nadir, es la portadora del mundo que asegura su estabilidad.

Hay dos maneras de mantener, puede hacerse sosteniendo, o puede hacerse abrazando la creación en un círculo continuo que impida su propia desintegración. Esto es lo que exactamente realiza la famosa serpiente que se muerde su cola: ouroboros. Estamos ante un símbolo de manifestación y de reasorbción cíclicas. Es una unión sexual en si mismo, un autofecundador permanente, la perpetua transmutación de muerte en vida. Aunque evoca la imagen del círculo, el ouroboros corresponde a la dinámica de este, es decir,  a la primera rueda de apariencia inmóvil porque solo gira sobre si misma de forma indefinida.


Los toltecas llamaron Quetzalcoatl a un antepasado mitico y héroe civilizador que se encarnaba y se sacrificaba por el genero humano. El mismo simbolismo lo encontramos en Africa con los dogones, para quienes Nommo un ser alargado que era el dios del agua,también era el ancestro mítico y el héroe civilizador que llevaba a los hombres los más preciados bienes culturales. Nommo finalmente se sacrifica por la nueva humanidad.

Las tradiciones africanas hablan de un tal Dan o Da, gran divinidad de Benin y de toda la costa de los esclavos que es la serpiente y el fetiche del arco iris. Para los yoruba, Dan es Oshumare, el arco iris que enlaza lo alto y lo bajo de este mundo, apareciendo siempre después de la lluvia. Todos estos pueblos suelen relacionar a la serpiente con la lluvia excesiva y los periodos de sequía.

La forma del cuerpo de una serpiente y la forma de un rayo son muy parecidos por lo que muchas tribus indígenas han asociado la representación de la serpiente con las tormentas y la lluvia. En el arte nativo americano nos encontramos con la serpiente emplumada llamada Kolowisi con un cuerpo alargado y ondulante y una cabeza cornuda con plumas, también llamada Awanyu. Se trata de serpientes híbridas que los nativos relacionan con las épocas de las lluvias y las tormentas.

La idea de que el arco iris es una serpiente que apaga su sed en el mar, es una idea extendida de forma general por todo el planeta. Encontramos este paralelismo de la serpiente con el arco iris en lugares tan dispares como los pieles rojas de Nevada, los boroboro de America del Sur, en Francia, Africa del sur y la India.


El dios creador más antiguo del mundo mediterráneo es la serpiente Atum, padre de la Eneáda de Helópolis. Esta serpiente escupió la creación entera, tras haber emergido por si misma de las aguas primordiales debido a que estaba sola. Según relata el Libro de los Muertos, Atum se yergue ante la creación y declara:
"Yo soy lo que permanece, el mundo volverá al caos, a lo indiferenciado, yo me transformaré entonces en serpiente que ningún hombre conoce, que ningún dios ha visto."

La idea de que todo el vientre de la tierra, donde se opera la alquimia de la regeneración, sea ofidio por excelencia, aparece constantemente en El Libro de los Muertos. El camino que tiene que recorrer el difunto tiene doce cámaras, en relación a las doce horas que la noche ocupa durante una jornada. La barca solar con la que el difunto realiza el recorrido, atraviesa en primer lugar, unas extensiones arenosas donde solamente habitan serpientes. Llegado a este punto, hasta la propia barca solar es transformada en serpiente. Durante la séptima hora, aparece otra figura ofídica, Apofis, monstruosa encarnación del señor de los infiernos que prefigura el Satán bíblico y determina la cúspide del drama representado:
"Llena con sus espirales una eminencia de cuatrocientos cincuenta codos de larga. Su voz dirige a los dioses hacia el, y ellos lo hieren".

A la undécima hora, la cuerda que va tirando de la barca, se convierte en una serpiente y, por fin al llegar la duodécima hora, en la cámara del crepúsculo la barca solar es arrastrada a través de una serpiente de 1.300 codos de longitud. Cuando sale por las fauces de la serpiente, el sol naciente aparece sobre el seno de la tierra madre en forma de escarabajo:
"El astro de día ha nacido de nuevo para emprender la ascensión."

Con tantas serpientes en escena en El Libro de los Muertos, resulta difícil extraer la moraleja a esta historia del viaje de los muertos. En resumen, podemos destacar que el sol debe hacerse el mismo serpiente para poder luchar con las otras serpientes, antes de ser digerido y expulsado por el intestino serpentiforme de la tierra. La serpiente se nos aparece como la gran regeneradora e iniciadora, dueña del vientre del mundo.

En la India existen unas divinidades que se representan en forma de cobra. Son los "Nagas", símbolos guardianes y benévolos, como la imagen de la cobra de 7 cabezas que protege a Buda. Es muy habitual encontrar que las serpientes realizan las funciones de guardián de templos y lugares santos, así como de manantiales y cuevas repletas de virtudes o tesoros. Son guardianes de todo lo espiritual (virtudes) y de todo lo material (tesoros).

Con el nombre de Zagreo o Sabacio nace, según la tradición cretense, frigia y finalmente órfica, de la unión de Zeus y Perséfore, es decir, del espíritu y del alma, del cielo y de la tierra. Para poder realizar esta unión, la tradición nos cuenta que Zeus se transforma en serpiente. El espíritu reconoce la anterioridad de lo increado primordial, e lo que el mismo ha salido y en donde hay que volver a sumergirse para regenerarse y fructificar.. El mensaje es claro: la serpiente en si misma no es ni buena, ni mala, sino que posee ambas valencias. La serpiente no es médico, es medicina y así es como lo muestra el símbolo del caduceo. El espíritu es el terapeuta que debe experimentarlo en primer lugar sobre si mismo, con el fin de hacer uso de el en beneficio del cuerpo social. De lo contrario, mata en lugar de curar, trae un desequilibrio y una locura del carácter, en lugar de armonizar las razones entre el ser y la razón.

La mayoría de libros esotéricos tienen a la serpiente como uno de sus protagonistas principales. En el Tarot encontramos al arcano XIV, La Templanza, que se sitúa entre la carta de La Muerte y la del Diablo. Un ángel vestido de rojo y azul (tierra y cielo), vierte alternativamente un líquido entre los dos vasos que porta en sus manos. Estos dos vasos simbolizan los dos polos del ser, el vehículo de su intercambio, es el dios del agua,... es la serpiente. Para muchos esta imagen representa al símbolo de la alquimia y expresa de forma evidente el dogma de la transmigración de las almas y de la reencarnación. En este contexto, al acto de trasvasar se toma como sinónimo de metempsicosis.


Muchas tradiciones consideran a la serpiente como dueña de las mujeres debido a la estrecha relación que la serpiente tiene con la fecundidad. En Angola los tchokwe colocan una serpiente de madera debajo de la cama nupcial, con el fin de asegurar que la mujer quedará embarazada. En la India, las mujeres que desean un hijo, adoptan a una cobra. En Brasil los tupi-guarani vuelven fecundas a las mujeres estériles de la tribu, golpeando las caderas de dichas mujeres con sendas serpientes. Pero la ambivalencia sexual de la serpiente queda patente en todos los continentes. La serpiente es a la vez matriz y falo.

La Biblia nos muestra los dos diferentes aspectos de la serpiente: el bueno y el malo. El pasaje mas popular y conocido en donde la Biblia nos presenta el aspecto malévolo de la serpiente es el del Génesis. Los pasajes con "serpientes buenas", ya no son tan populares. En el capítulo 21 de Números, encontramos un claro ejemplo:
"Dios envió entonces contra el pueblo serpientes abrasadoras, cuya mordedura hizo perecer a mucha gente en Israel. Vino el pueblo a Moisés y le dijo: -Hemos pecado por hablar mal contra Yahvéh y contra ti. Ruega a Yahvéh para que aleje de nosotros las serpientes. Moisés intercedió por el pueblo y el Señor le respondió: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta, así todo el que haya sido mordido y la mire, vivirá."

La serpiente-dragón vencida por el héroe de turno, es uno de los arquetipos que remontándose a la noche de los tiempos, ha llegado a nuestros días en innumerables leyendas provenientes de todos los puntos del planeta. La serpiente-dragón es un o de los obstáculos que hay que superar para llegar y alcanzar el plano de lo sagrado. Es la bestia que todo cristiano debe esforzarse en matar en el, como San Jorge y San Miguel. El mito pagano de Sigfrido se interpreta del mismo sentido y con el tiempo se ha ido modernizando. Los San Jorge de hoy en día son los superheroes y supermanes que encontramos en nuestros comics y películas. La serpiente-dragón de nuestro tiempo ya no vive en una cueva en las montañas, pero sigue atemorizando y explotando a toda la población. Según parece con el paso del tiempo la serpiente-dragón se ha vuelto muy esotérica y ha cambiado las cuevas oscuras por las pirámides iluminadas.

Una de las bestias de la Apocalipsis de San Juan es una serpiente, no es de extrañar que tantas y tantas lecturas de dicho pasaje realizadas en la Iglesias, hayan propiciado que las serpientes esten intimamente relacionadas con la destrucción de nuestro mundo. Para los occidentales la serpiente es algo repulsivo, pero para muchas otras culturas la serpiente no induce temor ni negatividad. Los niños de la India y Africa, no tienen miedo  a las serpientes.


Símbolo de protección, pero también símbolo de destrucción, prueba evidente del profundo dualismo encerrado en la serpiente. Fuente de fuerza que tiene que saber dominarse porque es potencialmnete muy peligrosa al representar tanto la vida, como el caos y la muerte.

Arquetipo fundamental que está ligado a las fuentes de la vida y de la imaginación. La serpiente ha sabido conservar, en su largo camino recorrido, a todas las valencias simbólicas mas contradictorias en apariencia. Y según parece siempre continuara así. El tiempo va pasando pero Atenea, la diosa de toda ciencia verdadera, continua teniendo en su mano y sobre su pecho la serpiente, de la cual nacieron Dionisios, Satán y todos los emperadores de la China.
Larga vida a la serpiente!!!!

Johnny McClue, marzo 2016