domingo, 30 de abril de 2017

La Solución a la pregunta ¿Dónde está el error? del artículo de hace 2 meses


Hace unos 60 días publicamos un artículo en donde quisimos poner a prueba la capacidad de observación simbólica mediante una conocida portada de una obra alquímica medieval. En el artículo exponíamos que en dicha portada se había colado un grave error simbólico y retábamos a nuestros seguidores a detectarlo. Tras publicar el artículo, no hemos recibido ningún comentario al respecto, por lo que debemos deducir que la gente de hoy en día dedica su tiempo a otras cosas que deben considerar más importantes. En un Mundo en donde todo dios va de puto culo desde que se levanta, hasta que se acuesta, no es de extrañar que no hayan podido dedicar unos minutos a buscar el gazapo simbólico que al editor de la obra se le coló antes de imprimirla.

Cuando publicamos el artículo pensábamos que el error sería detectado inmediatamente, ya que no se trata de un error complicado de descubrir. Pero dado que nadie ha contestado, ha llegado el momento de desenmascarar al gazapo medieval.

El error se cometió al confundir dos de los signos astrológicos de mayor similitud estética: Virgo y Scorpio. La confusión se produce en la parte superior derecha de dos de los cuatro domicilios que tan magníficamente rodean el gran círculo donde el Sol rige el centro. De forma que en el "Domicilum Mineralum" perteneciente al Elemento Agua y a los signos zodiacales de Cancer, Scorpio y Piscis, encontramos dibujado el símbolo de Virgo, en lugar del símbolo de Scorpio.


Mientras que en el "Domicilium Microcosmi" perteneciente al Elemento Tierra y a los signos zodiacales de Tauro, Virgo y Capricornio, encontramos dibujado al símbolo de Scorpio, en lugar del símbolo de Virgo.


El dibujante que confeccionó esta magnífica portada, no debería ser muy aficionado a la astrología y cometió un error que en la imprenta paso desapercibido. Pero los años no perdonan y el gazapo ha sido cazado por un maníaco de los números, los símbolos y todo lo que representa en el rodar de nuestras vidas dentro de la dualidad.

Johnny McClue 2017