domingo, 7 de enero de 2018

La lluvia o cuando las cosas caen desde arriba



¿Como es posible que cuando llueve la agua caiga desde las alturas?

¿De dónde coño de arriba sale tanta agua durante las tempestades?

¿Quién es el que sopla y provoca los vendavales durante los aguaceros?

¿Quién es el tira los enormes relámpagos hacia el suelo?

¿Quién hace el enorme ruido de los truenos durante las tempestades?

Durante miles de años, debió ser un gran misterio para los seres humanos que habitaban de forma primitiva en nuestro Planeta y no conocian nada de vapores y condensaciones. Con sus escasos conocimientos jamás pudieron comprender como era posible que el fenómeno de la lluvia tuviera lugar. Las primeras explicaciones científicas al respecto vinieron muy tarde y al hombre primitivo solo le quedó una explicación con la que comprender el misterio del agua cayendo del cielo: se trataba de un fenómeno sobre natural, no habían más huevos.

La explicación que figura actualmente en cualquier libro educativo, jamás se la pudieron imaginar los hombres primitivos. Por aquel entonces decir que llueve por que el agua de mar se calienta y se evapora, nos hubiera costado, como mínimo, morir en una hoguera colgado en una cruz invertida mientras nos tiran piedras.


Por tanto el ser humano para explicar la lluvia tuvo que tirar mano de dioses, espíritus y todo tipo de seres extraordinarios. Al principio todo marchó de forma correcta, cada tribu tenía sus nombres para unos cuantos dioses y espíritus encargados de provocar todo tipo de fenómenos atmosféricos. Pero más tarde cuando fueron surgiendo las grandes religiones en el mundo, cada una de ellas, también tuvo que explicar a sus seguidores los por menores de dichos misterios mediante los "libros sagrados" que cada una de las religiones creyó oportuno.

En el caso de las tres religiones monoteístas que abrazan a la Biblia, el problema de la lluvia queda solucionado y explicado en la primera página del primer capitulo. En la Biblia la solución es excelente desde el punto de vista práctico y entendedor: Dios cuando crea el Mundo divide las aguas en dos partes: las aguas de abajo y las aguas de arriba.

Era tan importante aclarar y explicar a la lluvia y el origen de su agua, que Dios no espero mucho y quiso dejarlo claro al principio de la Creación, exactamente durante el segundo día. En los versículos del 6 al 8 del primer capítulo del Génesis queda el misterio solucionado:
Entonces dijo Dios: “Haya una bóveda en medio de las aguas, para que separe las aguas de las aguas”. E hizo Dios la bóveda, y separó las aguas que están debajo de la bóveda de las aguas que están sobre la bóveda. Y fue así. Dios llamó a la bóveda “cielos”. Y fue la tarde y fue la mañana del segundo día.
Problema solucionado, el agua de la lluvia proviene de la separación que hizo Dios durante el segundo día de la Creación mediante una bóveda.


Hay que reconocer que lo de la bóveda es una excelente idea que en la actualidad algunos partidarios de la "Tierra plana" aun sustentan con firmeza. Hasta el punto de llegar a afirmar que la bóveda es completamente sólida e infranqueable, cualquier intento de atravesar la con un cohete terminará con el aparato empotrado contra la bóveda.

En la Edad Media lo que decía la iglesia "iba a misa y la mayoría de mortales dio por buena la explicación de la bóveda provista desde los inicios de unas aguas superiores. El pintor El Bosco nos dejo una bella imagen de como la gente de la Edad Media se imaginaba la bóveda del segundo día de la creación.


Los colores grisáceos utilizados en esta obra tienen un profundo significado. Estamos ante una pintura en forma de tríptico (El Jardín de las Delicias) de gran colorido, pero que en días eñalados podía quedar ocultado con una escena grisácea. Por aquel entonces, todos los cuadros alegres y coloreados tenían que ser tapados en señal de duelo una vez al año el día del Miércoles de Ceniza. Los tripticos que tenían pintados en tonos grises sus laterales traseros se cerraban, de forma que se ahorraban ser tapados por una tela los Miércoles de Ceniza de cada año. El Jardín de las Delicias es un bonito ejemplo de esta tradición de la Edad Media.

Pero no nos desviemos del tema lluvioso que nos ocupa y sigamos con el tema que nos ocupa. Hay libros considerados sagrados posteriores al Génesis que por múltiples razones no fueron incluidos a formar parte del compendio de libros que forma la Biblia. Uno de ellos es el famoso Libro de Enoch que nos explica muchos de los misterios meteorológicos que los seres humanos no entendían al principio de la cristiandad.

En el Libro de Enoch se intentan explicar para el creyente los misterios de la lluvia y del rocío. Unos ángeles acompañan a Enoch  a las alturas celestiales, al lugar en dónde se encuentran los depósitos dónde el agua de las lluvias se almacena para su posterior distribución en forma de lluvia o rocío. Allí Enoch comprueba con sus propios ojos la maravillosa instalación de fontanería que en la bóveda los ángeles tienen montada.

Pero las explicaciones que encontramos en el libro de Enoch son demasiado "inocentes", incluso para el medioevo, lo de unos depósitos que almacenan de la lluvia y que luego mediante unos grifos se distribuye como lluvia sobre la faz de la Tierra, ya no colaba. Es en el capítulo número 60 del primer libro de Enoch, donde se dan estas explicaciones, versículos 20, 21 y 22:
20. El espíritu del rocío habita en los límites del cielo y está conectado con los depósitos de la lluvia; viaja en invierno o en verano y su nube y la nube de la neblina están relacionadas y la una da a la otra.
21. Cuando el espíritu de la lluvia sale del depósito, los ángeles van, abren el depósito y la dejan salir y cuando ella se derrama sobre toda la tierra, se une al agua que está sobre la tierra.
22. Porque las aguas son para los que viven sobre la tierra y son un alimento para la tierra seca, que viene desde el Más Alto que está en el cielo, por eso hay una medida para la lluvia y los ángeles se encargan de ella.
No es de extrañar que la Iglesia decidiera dejar aparcado al libro de Enoch, teniendo en cuenta que los vapores y condensaciones de agua no necesitan de depósitos, ni de ángeles con llaves de ahora abro y ahora cierro.

Con el paso de los años los científicos ampliaron la idea de la bóveda celeste e introdujeron el concepto de  diferentes "esferas celestiales" que se mantuvo vigente durante siglos. En dicha teoría de las esferas, el número siete correspondiente al número de planetas conocidos tuvo una singular importancia.


La lluvia se considera un símbolo de las influencias celestes recibidas por la tierra. El ser humano relacionó con facilidad en los primeros tiempos que la lluvia actuaba como un agente fecundador del suelo. Desde un principio vio claro  que la lluvia y la fertilidad iban de la mano y desarrolló toda una amplia gama de ritos, danzas y cantos para poder atraer la deseada lluvia en tiempos de sequía y hambruna.

El ser humano llevo la asociación "lluvia-fertilidad" no solamente a la agricultura, lo que descendía del cielo no podía ser malo y, por tanto, beneficiaba a todas las cosas, tierras, animales, mujeres y espíritus, sin excepción.

La simbología de la lluvia contiene una dualidad que la representa a lo largo de las civilizaciones, ya que puede ser un fenómeno bueno o malo, pudiendo caer en pequeñas o grandes gotas. La lluvia es una maravillosa visita del poder celestial, una visita aveces necesaria y deseada, pero en otras ocasiones es una visita temida y rechazada. La lluvia acelera el crecimiento, el cambio y la purificación, pero en otras ocasiones conlleva el mayor de los desastres naturales: la inundación. Bajo este contexto, la lluvia está asociada al Diluvio Universal y, por tanto, representa en nuestra psique uno de los mayores arquetipos relacionados con el castigo de Dios a los humanos que se portan mal.

La mayoría de mitologías en todo el Mundo incluyen un episodio en donde acontece un diluvio divino propiciado como castigo por las diferentes divinidades celestiales que destruyen los mundos creados antes por ellos mismos. La destrucción se efectúa por medio del agua con un único fin: volver a empezar, recrear y repoblar todo el planeta.

En el Génesis 7:4, es donde volvemos a encontrar más explicaciones divinas en torno al Diluvio Universal en tiempos de Noé, con los números 7 y 40 de protagonistas:
Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de la faz de la tierra a todo ser viviente que he creado.
Todas las leyendas basadas en un gran diluvio acaban con los malos ahogados y los buenos salvados. Son los momentos y escenarios ideales para un nuevo comienzo en donde las normas se cumplan y todo llegue a buen puerto. Después de la tempestad, siempre viene la calma.

Cuando llueve practicamos la introspección y nos trasladamos a un lugar cobijado en donde nos refugiamos hasta que amaina el temporal. Antes de empezar la fuerte lluvia, el cielo se ha ido oscureciendo paulatinamente hasta que de repente, llega el aguacero. Llegados a este punto, algunos sienten la melancolía y nostalgia que los días grises y tapados conllevan. Sin embargo hay personas que cuando llueve se alegran y hasta "desvarían", como es el caso de los protagonistas de "Cantando bajo la lluvia". La frase en inglés que encabeza el cartel de la película, nos anuncia dicha alegría y sentimiento glorioso: "Qué gloriosa sensación!"


Y es que en la vida tiene que haber de todo, desde personas que no soportan cuatro gotas, hasta personas que las tempestades les "cargan las pilas" y sueltan adrenalina por doquier.

El Yi-king nos cuenta que la lluvia es originaria del principio k'ien, el principio activo y celeste del que toda manifestación extrae su existencia. En las tradiciones amerindias la lluvia es el simiente del dios de la tormenta. Según la doctrina hindú, los seres sutiles descienden de la Luna a la Tierra disueltos en gotas de lluvia. El Corán nos habla de como Dios envía a su ángel con cada gota de lluvia. Los musulmanes ven en la lluvia celeste de las aguas superiores, el equivalente en la tierra al semen humano.

La Biblia en Isaias 45, también nos habla de la Justicia celestial cayendo sobre la tierra en forma de lluvia:
"Gotead cielos desde arriba
y que las nubes destilen la justicia!
Abrasé la tierra y germine la salvación
para que la equidad brote a la vez"
Tanto la lluvia como el rocío pertenecen al símbolo lunar, sin embargo en China la influencia de la lluvia es de naturaleza yin y la del rocío de naturaleza yang.

La lluvia se considera en occidente símbolo femenino por excelencia. Podríamos considerar que cuando llueve los terrenos empapados se convierten mucho más resbaladizos para los hombres que para las mujeres. La mujer en el agua se encuentra como si estuviera en casa.

En las lenguas maya-quiché agua, lluvia y vegetación son términos equivalentes que pueden traducirse por la misma palabra. Puede ser considerado como esperma, como simiente, pero también como sangre. Portal motivo muchas civilizaciones agrarias pusieron en practica los sacrificios humanos como ocurrió en América. En la lengua maya-quiché la palabra "quic" significa tanto la sangre, como la savia, como toda excreción líquida humana o animal que se asimile a la lluvia.

Las largas épocas de sequía en territorios que anteriormente habían sido fértiles y productivos, forzaron al ser humano a tener que trasladarse en busca de mejores condiciones. Pero la ignorancia de aquellos tiempos también provocó una desgraciada costumbre que en muchas pinturas rupestres ha quedado reflejada de forma clara y contundente; me estoy refiriendo a los Sacrificios de la Lluvia.

En las dos siguientes imágenes de pinturas rupestres africanas, encontramos un magnífico ejemplo de como el Sacrificio de la Lluvia también estaba intimamente relacionado con una diosa o un espiritu femenino al que los seres humanos desde la tierra invocan e intentan acceder.


La primera de ellas fue encontrada en el distrito de Rusapi en el sur de Rodesia donde en la parte inferior, vemos a un hombre con los brazos y su verga levantados. Sus brazos apuntan al cielo y su verga esta soltando el preciado semen hacia una mujer recostada debajo de un árbol. En el extremo superior izquierdo es donde una mujer lanza 9 lineas paralelas que al caer se convierten en lluvia.


La segunda pintura rupestre se encontró en el distrito de Marendelles, también en el sur de Rodesia. En esta pintura rupestre se observa a una figura humana recostada en horizontal de la que surge una gran línea vertical, como si de un árbol o escalera se tratara, por dónde un grupo de siluetas de seres humanos y animales inician el peligroso ascenso al extremo superior. Observe se la impresionante similitud de la silueta femenina situada en la parte superior de las dos pinturas rupestres. Su forma de inclinarse y dirigir los pechos hacia abajo, es idéntica en ambas ilustraciones. Nos encontramos ante un ser celestial que desde arriba provee a los seres humanos de abajo que debió ser muy popular en la Rodesia rupestre.

El sacrificio de vidas humanas a cambio de días de lluvia, lo encontramos en muchos mitos y leyendas de los pueblos antiguos. En estas historias suelen ser siempre los sacerdotes o magos los que en tiempo de sequía aconsejan al rey que hay que sacrificar una joven doncella virgen. En estos casos siempre se hace hincapié que no vale hacer trampa, es imprescindible que la joven sea mujer pero también tiene que ser virgen. En algunas de estas leyendas el problema consiste en que en todo el pueblo no existe nadie que sea virgen, en alusión a la depravación y descontrol sexual. La relación de los fluidos corporales femeninos con la agua que cae del cielo es evidente en todas estas curiosas leyendas.

Entre los aztecas encontramos a Tlaloc que es dios de la lluvia, del rayo, del relámpago y de la lluvia de fuego. Era el guía del Sol que hacía germinar todas las cosas. Con sus fuertes brazos lanzaba serpientes que se convertían en poderosos relámpagos.

Los incas de Perú creían que la lluvia era lanzada al suelo por el dios del trueno Illapa que tomaba toda la agua necesaria de la propia Via Láctea que para ellos era "el gran río del cielo". En las fiestas de la Luna celebradas por el pueblo inca podemos apreciar la estrecha relación existente entre los símbolos de la luna, las aguas primeras, la lluvia y la purificación. Las fiestas de la Luna marcan el fin de la estación seca.

En el Rig Veda encontramos múltiples pasajes en donde la lluvia es alabada y glorificada:
"Imploramos de vosotros la lluvia y el don de la inmortalidad
Oh soberanos, regadnos con la leche del cielo!"
En Oriente los pastores cuando llueve buscan la proteccion de Krishna con el fin de sentirse seguros y protegidos del peligro de las inundaciones y la fuerza de las aguas arrastrando todo a su paso. En lugares elevados y seguros esperan junto a sus familias y animales que el poder la lluvia decaiga y la normalidad se restablezca.


La lluvia también es un excelente agente limpiador que acarrea con la suciedad y los desperdicios para transportarlos a otros lugares de menor altitud. La lluvia disuelve y propaga, los alquimistas medievales lo tuvieron muy presente y la consideraban un medio para iluminar y reanimar lo que parecía muerto durante la fase de nigredo.

Entre los alquimistas europeos del siglo 17, era popular el experimento llamado "lluvia de oro" que J.R. Glauber nos relata en su famosa obra titulada "De los 3 orígenes de los metales":
".... después asistido por Jupiter produje una lluvia de oro que deje caer por el estrecho cuello del alambique sobre el regazo de la hija del rey Ascrisios".
En la fase alquímica de la Multiplicación, la lluvia se vuelve decisiva, sin ella no es posible seguir con la Obra:
"El agua comienza a caer y da de beber su agua de nuevo a la tierra."

Algunos hechiceros y chamanes de pueblos nativos de Africa y América han llegado a dominar muchos fenómenos atmosféricos hasta cotas insospechadas que han llamado la atención a más de un científico. En el New York Times del 30 de junio del 2001, encontramos relatado uno de estos misteriosos casos.

La crónica cuenta que cuando la última descendiente de las verdaderas reinas de la lluvia africanas murió en Sudáfrica, se registraron tres días seguidos de lluvias intempestivas alrededor de la zona en dónde falleció. A día de hoy, ningún meteorólogo ha podido explicar como pudo ocurrir y formarse el aguacero que soltó agua sin parar durante 72 horas en solamente una muy concreta región.

La lluvia fue uno de los primeros deseos humanos y rápidamente dicho deseo se incorporó a los rituales y ceremonias en todos los grupos primitivos. La Danza de la Lluvia fue una de estas primeras manifestaciones folclóricas del Planeta y se practicó muchos milenios antes de que se pusiera de moda danzar a ritmo de sardana, jota, tango o chotis,


Bailar y danzar para provocar la lluvia o bailar y danzar bajo la lluvia. Dos formas distintas de vivir, sentir y disfrutar las diferentes posibilidades que hemos venido a experimentar en este mundo dual en tres dimensiones.

Hasta aquí este artículo tan húmedo, dejamos para otros próximos artículos la simbología encerrada en los 3 primos-hermanos de la lluvia: el rocío, el relámpago y el trueno.

Buen viaje, bajo la lluvia!!!!!!

Johnny McClue 2018