viernes, 29 de abril de 2016

La simbología del número cero y la carta de "El Loco"



El pueblo maya fue el descubridor del concepto cero y era representado por una concha o un caracol. En Egipto no hay ningún hieroglifo que se corresponda con el cero. En la mayoría de culturas el cero empieza a ser representado dejando un espacio vacío. Lo utilizaban como marcador que indicaba una posición vacía cuando escribian números. Pero fue en la India del siglo VII dónde el cero se incorpora "oficialmente" al mundo de las abstracciones de algebra y cálculos matemáticos.

En sánscrito, el cero era "sunya", que significaba el vacío, con sus implicaciones de un fondo sin cualidades que está adetrás de todas las apariencias. Connota que es un vientre receptivo que está vacío, pero que es capaz de engendrar cualquier cosa. En este sentido el cero lo podemos comparar al huevo cósmico, como un principio fecundo femenino. Bajo este contexto, el número uno es la pareja masculina del femenino número cero, el uno es la fuerza vivificante, el espermatozoide que para subsistir, tiene que penetrar el óvulo femenino.

Para Descartes la prueba de Dios habría que buscarla en el encuentro del vacío con el infinito, porque ahí está el cero, el punto de equilibrio entre lo negativo y lo positivo. La física ha ido descubriendo en el número cero, su propio portal hacia el infinito. Es el cero absoluto, en donde cesa todo movimiento molecular, es el espacio cero del agujero negro, la limitada energía del punto cero del vacío de la mecanica cuántica y es el cero cósmico de la teoria del Big-bang. Si la explosión del Big bang se produjo de la nada, el número cero tiene que ser parte fundamental de la ecuación que describa de forma matemática tal explosión.


En el Tarot, la carta de "El Loco", es la que corresponde al número cero. La típica imagen del hombre andando felizmente con un palo, apoyado en uno de sus hombros, donde en uno de sus extremos lleva sus escasas pertenencias. Simboliza la despreocupación y la inocencia, en un viaje a lo largo del "camino sin nombre". El palo que lleva al hombro representa a la dimensión vegetal de su ser, situado entre su parte mental-espiritual, de su propia cabeza y su parte animal simbolizada por el perro.

En las primeras versiones El Loco también utiliza en su otra mano un gran bastón que utiliza en su viaje como si de una tercera pierna se tratase. El perro en este caso también nos está recordando a todos los elementos animales no redimidos y corruptos. La parte no redimida del cuerpo vegetal está representada por la carga de sus pertenencias del hatillo. El Loco representa la intención del hombre por alcanzar los tres cuerpos superiores: mineral, vegetal y animal. Su rostro mirando hacia arriba representa la noble aspiración necesaria para poder transformarse y alcanzar los objetivos fijados.

En las versiones modernas de la carta de El Loco, ya no viaja con un hatillo y los nuevos símbolos que aparecen están relacionados con el tema de olvidar la materia y dirigirse hacia la espiritualidad, gracias a un gran cambio y una nueva escala de valores. Un cambio que nos lleva hacia un nuevo día, hacia un nuevo mundo. En esta versión El Loco nos indica el Fin de un Tiempo y el inicio de uno nuevo y completamente diferente.

En la versión moderna de la carta de El Loco, hay una serie de objetos que caen de las dos manos del sujeto en cuestión. En la mano izquierda, una maleta de ejecutivo se abre y deja caer todo su contenido formado por papeles y documentos. Pero de la mano derecha vemos caer al vacío una serie de diferentes peces de colores. Los peces cayendo de la mano tienen un profundo significado relacionado con el Fin de los Tiempos anunciados en un trabajo publicado en 1550 titulado "Los falsos cronicones de Toledo". En esta obra se advierte que el fin del mundo conocido comenzará cuando se entre por tercera vez en la historia a la Cueva de Hércules situada en el subsuelo de Toledo. Cuando la Cueva de Hércules sea violada por tercera vez se iniciara una gran hecatombe planetaria que destruirá a todas las iglesias y templos del planeta. La relación del Fin de los Tiempos con los peces cayendo de la mano, la encontramos en una de las obras de arte exibidas en el interior de la propia catedral de Toledo.

Los Cronicones también están explicados en  el interior de la catedral de Toledo, en el trasaltar, magnífico conjunto escultórico de  Narciso Tomé, que está justo frente al “Transparente”, otra impresionante obra de la que con forma de retablo, se enlaza en un mismo conjunto. Es en el Transparente en donde encontramos a nuestro pez sujetado por la mano de un ángel. Según la profecía la caída de la Iglesia será el detonante del inicio del Fin de los Tiempos y justamente comenzará cuando el ángel del "Transparente" de Toledo, suelte al pez (símbolo cristiano) que tiene en la mano de modo que se precipite al suelo de la catedral y se rompa en mil pedazos.

Pero hay que tener presente que el Fin de los Tiempos no tiene nada que ver con el Fin del Mundo. De estos dos finales, el primero que ocurrirá será el Fin de los Tiempos. Según las profecías, el Fin de los Tiempos nos introducirá a una nueva y prospera era  utilizando tan solo un camino: el camino de la VERDAD. En la siguiente fotografía podemos observar el ángel y el pez en el "Transparente" de Toledo:


Dentro de los misterios encerrados en el Tarot, la carta con el número cero encierra uno de los enigmas que más ha mantenido divididos a todos los expertos desde remotas épocas. La mayoría de los entendidos parten de la hipótesis de que los 22 arcanos mayores de las cartas del Tarot representan a las 22 letras del alfabeto hebreo.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la anterior hipótesis, no se basa más que en la simple coincidencia numérica. Muchos autores han sugerido la similitud con los 22 capítulos del libro de la Apocalipsis, pero antes de empezar a tomar las subsiguientes relaciones y significados, hay que determinar un importante detalle: el lugar que ocupa la carta de El loco.

En el caso de considerar que la carta cero no tiene relación alguna con los arcanos mayores, desaparece la analogía numérica entre estas cartas y las letras hebreas. Autores como Papus y Christian la colocan entre la vigésima y la vigésima primera, en este caso equivaldría a la letra hebrea "shin". Según Westcott, la carta cero es la vigésimo segunda, pero Case la sitúa sin numerar antes del primer arcano mayor. Esta última opción parece la más acertada, ya que sigue el orden natural de los números del sistema pitagórico y cabalístico, donde el cero va antes que el uno.

Pero la auténtica razón de tanto desconcierto con la posición de la carta del El Loco, podía residir en que los arcanos mayores ya no nos han llegado tal y como estaban redactados en el libro sagrado de Hermes. Con singular pericia Court de Gébelin asignó la carta cero a AIN SOPH, la Causa Primera Incognoscible.

La carta número cero del Tarot se ha comparado con el universo material, porque la esfera mortal es el mundo irreal. El universo inferior como cuerpo mortal del ser humano, no es más que un traje comparable al gorro multicolor del bufón. Pero bajo las prendas del loco, está la sustancia divina. Este mundo es un martes de carnaval esplendoroso y lleno de luces divinas, que se ocultan bajo el atuendo de los locos.

Para la mente el cero representa todos los terrores de la nulidad, la inexistencia y la muerte. En nuestra sociedad actual, no hay nada más peor que ser considerado un cero a la izquierda. Un cero a la izquierda es sinónimo de fracaso y nulidad social. Sin olvidar el significado de que un profesor te califique tu trabajo y esfuerzo con un "cero patatero". No se si vosotros habéis experimentado la sensación de recibir un cero en un examen. Puedo aseguraros que duele !!!!

Nuestra vida empezó cuando nuestro reloj marcaba la hora cero.

De hecho la vida se termina cuando el círculo se cierra y cada uno de nosotros regresa a sus orígenes.

Toda nuestra vida no es más que un cero llegando al infinito.

PAZ

Johnny McClue 2016