domingo, 7 de agosto de 2016

El pino, símbolo de resistencia, fecundidad y eternidad



La simbología del pino acompaña al ser humano desde sus inicios. Antes de que los hombre empezaran a caminar con las extremidades inferiores de forma erguida, vivían encima de los arboles, donde se sentían protegidos de sus depredadores. Uno de estos arboles que ofrecían cobijo al ser humano en la zonas frías y templadas del planeta fueron todas las coníferas, y en especial, el pino.

Cuando en aquellos primeros tiempos de la historia el hombre empezó a fijarse y observar a la naturaleza y sus ciclos. La mayoría de arboles que crecían en todas aquellas tierras, seguían un patrón muy concreto: el de los ciclos de las 4 estaciones. Los arboles en primavera y verano florecían y se desarrollaban, pero al llegar el otoño y el invierno las hojas perdían su verdor, se secaban y finalizaban por caer. Al final de este ciclo, los árboles sin hojas daban la sensación de estar desnudos. Son los árboles de hoja caduca.

Pero habían una clase de árboles que rompían completamente este ciclo de las estaciones anuales: se trataban de los árboles de hoja perenne. Los pinos y demás árboles pertenecientes al género de las coníferas, forman parte de los árboles de hoja perenne. Están todo el año con sus hojas completamente verdes, en ningún momento del año quedaban "desnudos". Este hecho llamó profundamente la atención del hombre primitivo y, a partir de aquel momento, el hombre empezó a relacionar al pino con la eternidad.

El pino es de todos los arboles el mas antiguo. Mas de cien especies diferentes de pino crecen en las regiones frescas y montañosas de todo el mundo. Los pinos que se encuentran al Oeste de Estados Unidos se sabe que son en la actualidad, las plantas vivas mas ancianas de nuestro planeta. James Balog nos cuenta en su libro dedicado a los arboles “92 ways of looking at a tree”, que un ejemplar de Nevada que fue vilmente cortado con motosierra, tenia mas de 4.800 anillos de crecimiento.
Balog lo define como:
“El organismo vivo y aislado mas viejo, jamás visto.”
Los pinos siempre van vestidos y están listos para la fiesta, sin tener que esperar a que la primavera este cerca. La veneración humana hacia estos arboles coníferos es igualmente muy antigua. Los pinos eran sagrados para la mayoría de antiguas civilizaciones del Mediterráneo y de Oriente. Muchos dioses griegos y romanos se asocian con el pino:
  • Zeus
  • Artemisa
  • Dionisio
  • Poseidón.

Para occidente y oriente el pino representa la inmortalidad, la fertilidad, la creatividad, la regeneración y la buena suerte. El pino también evoca sufrimiento, muerte y resurrección, siendo la imagen del eterno regreso.
La piña formaba la punta del bastón de Dionisio, antiguo dios de la vida indestructible, la vinicultura, la intoxicación y el renacimiento subterráneo de los mundos externo e interno. Como sucede actualmente en nuestros arboles de Navidad, antiguamente la piña del pino solía coronar el mítico Árbol de la Vida, morada de la Gran Madre, fecunda fuente y recipiente de sustentación, curación y transformación.

Todos los países que circundan el mar Mediterraneo, tienen una profunda relación con esta conífera, dando nombre a una de las variedades más conocidas: el pino mediterráneo. 

Todos los remedios hechos con el pino son legendarios. La resina de pino se comía como tónico contra el envejecimiento y se aplicaba en las heridas, para prevenir infecciones. La analítica moderna ha demostrado que una buena infusión de hojas de pino, lleva mas cantidad de vitamina C que el propio limón. El  pino por ser de hoja perenne y tener una resina incorruptible simbolizo la inmortalidad en la mayoría de las culturas que convivieron con esta conífera. Todas estas culturas y civilizaciones quedaron prendadas de sus espectaculares cualidades.

El afán de supervivencia y resistencia del pino es tal que, cuando el viento de una fuerte tempestad le gana la batalla y lo tumba, el viento le gana la batalla, pero no la guerra

Los Celtas reunían piñas como amuletos de fertilidad para las mujeres que querían quedarse embarazadas. Había la costumbre de que dichas mujeres para concebir tenían que dormir con piñas debajo de su almohada. De la pequeña semilla que se encuentra dentro de los piñones, crece un gran pino con sus profundas raíces, su tronco macizo, sus ramas con sus hojas en forma de aguja, que es de donde volverán a surgir las piñas con sus piñones. Este proceso simboliza al Universo, donde lo múltiplo surge del Uno, la diversidad de la unidad y el retorno a la unidad en la semilla. Es la reanudación de todo el ciclo nacimiento-muerte-renacimiento.

Los sumerios y asirios de Babilonia son las dos primeras civilizaciones en donde encontramos el símbolo del cono de la piña, totalmente introducido en sus tradiciones. Las piñas siempre las encontramos en las manos de divinidades o están colgando directamente del árbol de la vida. Parecen estar íntimamente relacionadas con dicho árbol, ya que siempre esta presente. Las divinidades que siempre sostienen la piña con su mano derecha, están cara al árbol y con el cono apuntando al propio árbol. Siempre la piña es agarrada con la mano derecha, es una de las características que las representaciones de estos seres nos ofrecen y que no varían con el pasar de los siglos, siempre es la mano derecha.

El simbolismo de la piña también está presente  en Egipto. La fotografía de la izquierda nos muestra como en la ornamentación en tiempos de los faraones, la piña alternaba con la flor de loto. Para los egipcios la flor de loto azul representaba la resurrección, por lo que era habitual encontrarlo junto a coníferas en tumbas y ritos funerarios.

Los griegos y los romanos al dios Baco / Dionisio lo representaban a veces como un palo con un cono de piña en la parte superior. En otras ocasiones era el propio Dionisio el portador de un bastón que estaba coronado por una piña. Dionisio tiene la piña en la mano, como un cetro, expresando le permanencia de la vida vegetativa. Indica superioridad del dios a la naturaleza. Representa el potencial vital y la glorificación de la fecundidad. La piña simboliza la inmortalidad de la vida vegetativa y animal.

En la Edad Media los pinos y sus frutos siguió simbolizando a la inmortalidad, pero con respecto a la fecundidad, las coníferas alcanzaron una gran fama entre una sociedad con graves problemas de procreación. Los magos y las brujas cuando tenían que realizar trabajos relacionados con la fecundidad, el pino no podía faltar. Por aquellos tiempos, un matrimonio que no tenía hijos, solía contratar los servicios de un experto en artes mágicas. Para este tipo de trabajos un mago solía utilizar dos instrumentos simbólicos: su varita mágica de uso habitual y una gran piña. A la hora de procurarse la piña, el mago se internaba en el bosque y seleccionaba la piña de mayor tamaño que aún conservaba en su interior todos los piñones. Aquella era la piña correcta.

En Cataluña uno de los símbolos más representativos de la identidad nacional catalana esta representado por un difunto pino que vivió entre los siglos 19 y 20 en la falda del Pirineo. Nos estamos refiriendo al famoso pino del "Pi de les tres branques", por que su tronco principal estaba formado por tres grandes brazos verticales. En la siguiente fotografía en blanco y negro realizada a principios del siglo XX, podemos observar la enorme talla que tenía el famoso pino catalán.


Lo que queda en la actualidad de aquel hermoso pino es muy poco. Los tres grandes troncos verticales que aún quedaban, han sido víctimas de salvajes y cobardes actos vandálicos realizados con motosierra, aprovechando la oscuridad de la noche.

Cataluña ha tenido y tiene un grave problema con los símbolos que la representan. Es como si Cataluña estuviera maldita y enferma, sin derecho a poder lucir unos auténticos símbolos que la identifiquen y la glorifiquen. Es un tema delicado y muy poco divulgado que, como catalán, me gustaría compartir con todos vosotros en un próximo artículo.

Johnny McClue 2016