jueves, 15 de julio de 2021

La Cruz con el Sol y la Luna



En algunas representaciones de la crucifixion podemos observar en ambos lados de la parte superior que aparecen el Sol y la Luna. Volvemos a encontrar al Sol y la Luna en muchas representaciones y grabados que son muy anteriores a la muerte de Jesus en la cruz.

Los primeros sellos sumerios y caldeos ya utilizan de forma frecuente la silueta del sol radiante y de la luna menguante. El Sol y la Luna son uno de los primeros símbolos que el ser humano utilizó en el arte.

En Mesopotamia se han recuperado muchos sellos y cilindros donde en la parte superior solemos encontrar representado al Sol y a la Luna. Se suele tratar de un conjunto de símbolos muy concretos con los que se narran escenas de la vida de los dioses y de la naturaleza que les rodeaba. Pero en este tipo de arte sumerio y caldeo, la cruz no figura como símbolo principal de aquellas civilizaciones.

De forma universal, el Sol y la Luna simbolizan el dualismo del día y la noche que representa el mundo dual en donde hemos venido a realizar esta experiencia. Todo es dual y el Sol y la Luna son sinónimo del resto de dualidades, hombre y mujer, fuego y agua, acción y reflexión, padre y madre, izquierda y derecha, vida y muerte, intelecto e imaginación, ascenso y descenso, Osiris y Isis,... la lista es inmensa.



El Sol es un icono del polo masculino, de la fuerza de la vida y del ser supremo. Se trata de un símbolo activo y soberano, or lo que es vinculado a la naturaleza divina de Cristo. 

La Luna es un símbolo pasivo con un cuerpo oscuro, femenino, fecundo y húmedo que cambia de forma y refleja la luz del Sol. Se considera que la Luna es similar a la naturaleza humana que, incapaz de emitir luz propia, depende de la luz del Sol que refleja.


Las representaciones de la cruz con el Sol y la Luna solamente las encontramos tras la venida y muerte de Jesús, Fueron especialmente populares en las representaciones de la crucifixión del arte románico y bizantino.

Los pueblos celtas y las tribus de Norteamérica solían relacionar al Sol con la cruz de cuatro brazos iguales, tal y como vemos en la ilustración de la derecha, que refleja un sello de una tribu india que habitaba a lo largo del río  Mississippi. Bajo este contexto simbólico, la cruz con los 4 brazos iguales representa los 4 puntos cardinales que de forma cíclica el Sol recorre.

En el diccionario de antigüedades cristianas del abate Martigny editado en Madrid en el año 1894, encontramos la explicación y motivo por el que el Sol y la Luna aparecen en la muerte de Cristo:
“Estos dos astros están figurados en las pinturas, en los bajorrelieves de los dípticos, en los mosaicos, etc., a los dos lados de la cabeza del Salvador: el sol bajo la forma de figura radiante, la luna bajo la de un cuarto creciente: éste es el tipo ordinario. Otras veces son dos semi-figuras humanas, cubiertas la cabeza, la una con una diadema real, la otra con una luna en creciente…En las cruces portátiles estos emblemas figuran ordinariamente en la parte superior del tronco central. Con frecuencia están acompañados de sus nombres: SOL-LUNA.
Se cree, por lo común, que las figuras del sol y de la luna aparecen en los crucifijos para recordar la simultánea oscuridad que sobrevino en estos dos astros en el momento mismo de la muerte del Redentor. Pero nosotros consideramos como más probable que se ha tenido la intención de expresar así las dos naturalezas de Jesucristo: la divinidad, por el sol que brilla con su propia luz, la humanidad por la luna, cuerpo opaco que, no brillando sino con luz refleja, está sujeto a diversas fases de luz y de oscuridad, lo mismo que la naturaleza humana, que, unida en la persona de Cristo a la naturaleza divina, participaba del esplendor de ésta, sin estar, sin embargo, libre de los defectos que le son propios, en tanto que es una naturaleza finita o limitada”.

En los Evangelios de Mateo y Marcos solamente se menciona un oscurecimiento repentino del cielo. Es en el Evangelio de San Lucas donde encontramos que "hacia la hora sexta las tinieblas cubrieron toda la tierra hasta la hora nona, el Sol eclipsó y el velo del templo se rasgo por la mitad de arriba a abajo".

Pero el Sol y la Luna tienen un protagonismo especial en el resto del relato bíblico. En muchos pasajes del Antiguo Testamento (Joel, Amós, Habacuc) el Sol y la Luna se oscurecen y las estrellas pierden su luz y caen. Lo mismo ocurre en el Apocalipsis del Nuevo Testamento donde el Sol yla Luna son señales para que los creyentes que están atentos y saben que Dios utiliza a estos astros como signo de advertencia. He aquí tres ejemplos:
He 2, 20: El sol se cambiará en tinieblas, - y la luna en sangre, - antes que llegue el día del Señor, grande y glorioso. 53. Ap 6, 12-13: Cuando el cordero abrió el sexto sello, se produjo un terremoto violento, el sol se oscureció como un saco de crin, la luna se hizo toda como de sangre, y las estrellas del cielo se cayeron sobre la tierra. Ap 8, 12: El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte de las estrellas, de tal manera que se oscureció la tercera parte de las mismas y del día perdió parte de su esplendor, lo mismo que la noche.

En la actualidad se esta hablando mucho de este tema de las señales del Sol y la Luna descritas en diferentes pasajes bíblicos. Varios expertos en estas cuestiones han afirmado que los últimos eclipses y Lunas de sangre nos confirman que nuestra generación  es la que esta destinada a vivir los llamados "Ultimos Tiempos". Curiosamente dichos expertos en escatología provienen de muy diversas religiones, pero todos coinciden en afirmar que estamos viviendo la última semana de las famosas "70 semanas" profetizadas por Daniel.

La tradición ha solido presentar al Sol en el lado derecho de la Crucificación y la Luna en el izquierdo. Vemos esta disposición durante toda la Edad Media y perdura hasta el Renacimiento. Pero recordemos que en la crucifixión de Jesús también fueron crucificados dos ladrones, uno a la izquierda de Jesús y el otro a la derecha.

Los Evangelios nos cuentan que los dos ladrones reaccionaron de forma completamente distinta cuando fueron colocados junto a Jesús. Uno de ellos cuestionó a Jesús argumentando que si realmente era el Hijo de Dios tenía que liberarlos de inmediato. Por contra el otro reconoció su pecado y pidió a Jesús que le dejara ir al Cielo con El.

En el pasaje de los dos ladrones en el Calvario vuelve a representar a la cruz de Jesús en medio de la dualidad. Jesús queda situado en el centro y a sus lados se colocan el ladrón malo y el ladrón bueno. Bajo este contexto no es descabellado que el Sol y la Luna situados junto a la cruz representen a los dos ladrones, el malo y el bueno.

En Sevilla un antiguo paso hacía referencia al Sol y la Luna del Calvario con el paso denominado "El Sol y la Luna eclipsados" de la Hermandad del Cristo de la Expiración y María Santísima de las Aguas. Fue un paso muy popular durante todo el siglo 17 y dejó de salir a finales del siglo 18. Desgraciadamente no existe ninguna imagen del paso original, pero se sabe que todo el paso se basaba en los sucesos cósmicos ocurridos durante la Crucificación de Jesús y que se relacionaba con las señales precursoras de la segunda venida de Cristo.



La alquimia y algunas sociedades secretas tienen a la cruz, al Sol y la Luna como símbolos que habitualmente solemos ver en sus ilustraciones y grabados. Veamos varios ejemplos.

En la siguiente imagen vemos la parte final de un documento de los Rosacruces norteamericanos donde aparecen el Sol y la Luna a ambos lados del símbolo principal de los rosacruces, una cruz incrustada en una rosa. En esta ocasión el Sol aparece a la izquierda de la cruz junto a la letra alfa, mientras que la Luna se sitúa a la derecha junto a la letra omega.


Otro ejemplo lo encontramos en un manual de masonería donde la cruz aparece encima de un altar decorado con un ornamento floral en forma de letra M.



En los circulos protectores de las prácticas mágicas encontramos que entre el Sol y la Luna no hay una cruz del Calvario. En su lugar se utiliza la cruz insertada dentro de los círculos de protección y conjuro. En estos casos el Sol yla Luna en lugar de estar a dereha y a izquierda los encontramos arriba y abajo:


Uno de los ejemplos más curioso lo podemos observar en un manual alquímico medieval en donde  entre el Sol y la Luna encontramos que la cruz esta situada encima del símbolo de la montaña. Dentro de la montaña hay escritas en vertical las 4 letras: I, A, A, T. Estas 4 letras hacen referencia a los 4 Elementos Principales de la alquimia en lengua latina: Ignis, Aer, Aqua, Terra.



La cruz es la mediadora entre ambos astros, cada uno de ellos a un lado de la cruz y unidos inexorablemente a ella. Dos polaridades diferentes y opuestas (A - B) que pueden comunicarse mediante y gracias a la cruz, como podemos ver en las siguientes ilustraciones:


Es en la masonería donde encontramos que en muchas ilustraciones la cruz es sustituida por el delta luminoso con el ojo que todo lo ve. En estos casos se mantiene la colocación del Sol a la derecha y la Luna a la izquierda pero, en el centro, la cruz brilla por su ausencia, mientras es sustituida por el triángulo iluminado con ojeras que tanto gusta a los amantes del mandil.


Con esto no queremos decir que los masones ignoran el símbolo de la cruz, pero es curioso observar que no suelen aparecer los tres símbolos juntos. En varios emblemas de los diferentes grados vemos al Sol y la Luna situados encima de las columnas J y B, pero en el centro del emblema no asoma ninguna cruz. En el caso del emblema perteneciente al primer grado, encontramos que el que ocupa el centro de este emblema es la silueta del típico templo masón con delta luminoso incluido en el tímpano del edificio. Pero el elemento simbólico que se encuentra entre el Sol y la Luna a su altura no es una cruz. Se trata del compás, la escuadra y la famosa letra G:


Otro ejemplo lo encontramos en el emblema del grado 23 que mantiene el Sol a la derecha y la Luna a la izquierda pero en el centro hay un altar y un delta luminoso. Podría parecer que en el grado 23 hay una cruz encima del altar, pero en realidad se trata de un puñal; en simbología la cruz y el puñal tienen significados completamente diferentes.


En el grado 24 su emblema nos vuelve a mostrar que en la masonería el Sol y la Luna no se llevan muy bien con la cruz. Prefieren que el protagonista central sea su querido candelabro de 7 brazos, el compás y la escuadra, rematada con una estrella de 5 puntas,... casi nada!!!


Los emblemas masónicos que muestran una cruz, nunca la muestran junto al Sol y la Luna. Hay que tener en cuenta que las cruces empleadas por los masones suelen tener los cuatro brazos iguales. El único emblema que muestra una cruz como la del calvario es el emblema perteneciente al Caballero Rosa Cruz. En este emblema encontramos la cruz del calvario por partida doble.


Todos los demás emblemas masónicos muestran cruces que nada tienen que ver con la cruz en que murio Jesús. Es curioso observar que el símbolo de la cruz de brazos iguales la portan los altos grados, tal y como vemos en los siguientes cuatro ejemplos:





En muchos grados intermedios volvemos a encontrarnos que en sus emblemas la espada siempre gana a la cruz. Uno de los mejores ejemplos de esta cuestión es el emblema perteneciente al grado 11:


Pero no nos apartemos del tema y sigamos analizando la simbología de una cruz central con el Sol y la Luna en sus costados. La muerte en la cruz de Jesús es una victoria frente a la puta dualidad que en este mundo terrenal nos rodea por doquier. De igual modo, Jesús en la cruz también estuvo rodeado por el aspecto dual del Sol y la Luna, sin olvidar al ladrón bueno y al ladrón malo.

En la siguiente ilustración de una publicación medieval se muestra una bonita almendra conteniendo un tronco con un Sol central y diversos símbolos que se muestran frente a Jesús crucificado. La almendra descansa sobre la esfera que representa al Universo junto al candelabro judío de 7 brazos. Una corona rige desde lo alto del tronco, pero lo que nos llama más la atención es círculo, mitad negro, mitad blanco, posicionado en lo alto de la almendra. No es un círculo cualquiera, se trata de la representación del mundo dual, el yin y el yang, que gobierna y rige a todos los elementos representados en el tronco. 



En la famosa ilustración de la portada de Ars Magna escrita por Athanasii Kircheri, vemos como dos grandes rayos luminosos se cruzan en el centro formando una "radiante" cruz de San Andrés. El Sol y la Luna son los encargados de sostener el círculo central que contiene el nombre del autor y título de la obra literal. La Luna esta en la penumbra porque no emite luz propia y es el espejo que sostiene su mano derecha el encargado de reflejar la luz del Sol hacia la Tierra. Nosotros los humanos también podemos reflejar la luz del Sol, tal y como muestra el espejo oculto en la cueva de la parte inferior derecha. Es dentro de la cueva donde el ser humano puede reflejar la luz del Sol. Sin la cueva no hay posibilidad de ejercer de Luna.

 
En la alquimia encontramos muchas ilustraciones donde la cruz es sustituida por el caduceo junto al símbolo del mercurio, coronado por la famosa "corona hermética" que todo alquimista busca desesperadamente. En el siguiente grabado, podría parecer que entre el Sol y la Luna hay una cruz, pero se trata del símbolo del mercurio alquímico.


En el famoso grabado hermético del libro de símbolos, en dónde se muestra al mismísimo Hermes, vemos que la cruz es sustituida por cuatro brazos cruzados en forma de llamaradas. Bajo este contexto podríamos decir que "la cruz de San Andrés arde entre el Sol y la Luna".


En la actualidad el Sol y la Luna siguen en plena forma, pero la cruz vive horas bajas y suele ser sustituida por otro tipo de elementos simbólicos, que muy poco tienen que ver con la pasión y muerte de Jesús.
Y es que,... los tiempos cambian.
Para muestra,... un botón:


Johnny McClue 2021

viernes, 9 de julio de 2021

Los Grimorios y su simbolismo mágico

Cuando se habla de un grimorio, se suele referirse al típico libro de conjuros en dónde se explica la forma en que los humanos podemos convocar a ángeles y demonios. De todas formas, el vocablo grimorio también indica algo muy complicado de descifrar, un galimatías muy oscuro y secreto.

En las típicas imágenes dónde un hechicero o un brujo realiza conjuros desde el interior de un círculo, siempre suelen sujetar en una mano la varita mágica y en la otra mano un libro. Pues bien, el libro es el grimorio donde tienen escritos todos los conjuros y procedimientos a realizar para que la sesión mágica llegue a buen puerto. Los conjuros escritos en los grimorios deben de ser leidos en voz alta, pausada y clara, procurando no cometer ningún error en la pronunciación. En la mayoría de ocasiones las palabras o frases clave deben de ser pronunciadas tres veces.

Los primeros grimorios fueron manuscritos escritos en hebreo y en árabe mucho antes de que se inventara la imprenta, si embargo es muy posible que fueran simples copias traducidas de anteriores tratados sumerios y caldeos. Se trata de manuscritos escritos a una o dos tintas sin una ostentosa portada y sin introducción ni prefacio. Todos los primeros grimorios van al grano desde la primera página, fue mucho más tarde cuando los grimorios incorporaron ostentosas portadas de cuero repujado y exquisitas ilustraciones a todo color.

Las numerosas persecuciones que sufrieron todos los magos y brujos del Planeta a lo largo de los siglos, fueron la causa de que la inmensa mayoría de grimorios acabaran en la hoguera. Son muy pocos los grimorios originales que han llegado a nuestros días. La gran mayoría son copias de otras copias de un original desaparecido. Esta escasez de grimorios originales fue el motivo por el que numerosos coleccionistas invirtieron fortunas a la caza de grimorios, por lo que muchos falsificadores se pusieron las pilas y empezaron a sacar a la luz todo tipo de supuestos originales y falsas copias a precios escandalosos.

Entre los grimorios auténticos que han llegado a nuestros días sobreviviendo a todo tipo de inquisiciones y hogueras, podemos destacar:

  • Grimonio del Papa Honorius Legrand, se trata de uno de los grimorios más antiguos cuya versión manuscrita más añeja es del siglo 14 y su propietario fue el célebre John Dee. El primer ejemplar impreso no aparece en Roma hasta 1629
  • Manual de Munich de magia demoniaca del siglo 15 con numerosas instrucciones de como solicitar favores con el fin de que sean concedidos.
  • El Gran Grimorio escrito en Venecia por Antonio Vinetiana a principios del siglo 16.
  • Picatrix, escrito en árabe es probablemente anterior al siglo 11, aunque en la wiki habla del siglo 13.  Aparte de los conjuros incluye pasajes filosóficos y mucha información astrológica de gran interés.
  • La Clave de Salomón, la Clave Menor del rey Salomón y el Tratado mágico de Salomon, son muy populares por el tipo de conjuros que contienen, como la forma de hacerse invisible o la forma de conseguir el amor de una dama
  • Libro de magia sagrada de Abramelín el mago con instrucciones para invocar ángeles de la guarda y demonios, encontrar tesoros enterrados, volar y conservar el amor. Este grimorio en particular influenció la formación de la Orden Hermética de la Aurora Dorada y en la Thelema del famoso Aleister Crowley.
  • Grimorio o Lacabala escrito en francés medieval por Armadel, bajo el subtítulo de La Magia de Armadel
  • Libro de conjuros de Sumatra que es muy especial al estar escrito sobre páginas de corteza de árbol.
  • Pequeño tratado de la manera de conjurar con los espíritus celestiales y terrestres, manuscrito en francés de autor desconocido.
  • El Gran Libro de San Cipriano que se refiere al famoso San Cipriano de Antioquia, no debe confundirse con el posterior Cipriano que fue obispo.
  • Albanum Madeficarum escrito en árabe en el siglo 10 que indica la forma de obtener la Suprema Sabiduría mediante la interseción del Emperador de la Magia Capricúo que, según se cuenta, se aparecía en forma de una cabra blanca.
  • El Gran Alberto y  el Pequeño Alberto escritos por el monje dominico Alberto Magno en el siglo 13.
  • Les Elemens manuscrito a dos tintas en francés medieval escrito por Pierre Maissonneusse, filósofo y cabalista

Uno de los grimorios más publicado por las editoriales de la actualidad es el Libro de San Cipriano. En la primera página del Libro de San Cipriano se cuenta sin tapujos las materias que se tratan:

"Libro completo de verdadera Magia, o sea, Tesoro del Hechicero escrito en antiguos pergaminos hebreos entregados por los espíritus al monje alemán Joñas Suforino. Contiene: la Clavícula del Rey Salomón, invocaciones, pactos, exorcismos, el dragón rojo, la cabra infernal, la gallina negra, escuela de sortilegios, el gran Grimorio, el pacto de sangre, candela mágica para descubrir encantamientos, recopilación de la magia caldea y egipcia, filtros, encantamientos, hechicerías y sortilegios".

Los grimorios utilizan el tipo de universo descrito en la cábala judía y pertenecen a la llamada "Magia Ceremonial" que se divide en Magia Blanca y Magia Negra. La cábala nos cuenta que existen dos tipos de universo, uno visible y otro invisible. El universo visible tiene una oposición formada por el universo invisible formado por planos superiores y planos inferiores. Los planos superiores están poblados por espíritus buenos y hermosos, por contra, en los planos inferiores habitan los malos espíritus y los demonios.

A continuación los símbolos y figuras de los principales espíritus celestes superiores de mayor relevancia en los principales grimorios:

Los ángeles celestes tienen 6 categorías principales tanto en la cábala judía como en la tradición bíblica. Cada una de las categorías ocupa una de las esferas que rodean a la Tierra, tal y como refleja el siguiente grabado cabalístico:


El ángel celeste de mayor relevancia es Michael, el ángel del Sol que se representa con el símbolo solar formado por un círculo con un punto central. Como diadema Michael porta una cruz floreada y su color es el blanco, como no podía ser de otro modo:


He aquí los símbolos, caracteres y figuras utilizados en los grimorios  para representar los espíritus infernales:

Mediante la practica de la Magia Ceremonial es posible contactar con las criaturas que habitan el universo invisible, con el fin de obtener ayuda para realizar ciertas tareas en el universo visible. Todos los espíritus buenos prestan ayuda de buen grado, siempre y cuando la tarea a realizar sea respetable. Pero los malos espíritus solamente sirven a los humanos que sus tareas corrompen y destruyen.

Existe la posibilidad de poder pactar con los espíritus, de forma que durante un tiempo obedecen las ordenes que reciben. Pero en la magia negra las condiciones cambian y el espíritu maligno sirve al hechicero durante toda su vida terrenal, con la condición de que cuando muera, pase a ser el hechicero siervo del demonio. La mítica frase de "vender el alma al diablo" se convierte en una triste, cruda y horrorosa realidad.

Para que la sesión con un grimorio surja efecto, es preciso estar equipado con toda una serie de instrumentos y objetos muy concretos. Cada uno de estos objetos tienen que tener unas  características extremadamente precisas. Todo tiene que estar de acuerdo a unas materias primas y dimensiones para cada objeto. No puede utilizarse cualquier metal, ni cualquier madera. Todos estos instrumentos y objetos a la hora de manufacturarlos tienen su "particular manual de instrucciones" que debe ser seguido al pie de la letra.

En la mayoría de grimorios existe un capítulo en donde se especifica las condiciones y características de cada instrumento (cuchillo de mango blanco, cuchillo de mango negro, daga, bastón, varita, etc.). He aquí varios ejemplos de tres diferentes grimorios:




Como se puede observar, uno de los objetos necesarios es de tela. Se trata del hábito que todo mago o hechicero debe utilizar. Bajo este contexto, podríamos decir que "el habito hace al monje,.... y al brujo":

La forma de escritura y los caracteres que se utilizan en los grimorios suelen ser ilegibles para los ojos extraños. A lo largo de la historia se han utilizado múltiples abecedarios formados por misteriosos caracteres. En la siguiente imagen podemos observar cuatro diferentes abecedarios dedicados a mágicos menesteres:


Los ángeles rectores de los mundos inferiores de la tradición cabalística, también tienen su correspondiente figura que los representa, de acuerdo a un complicado código basado en la estrella de 6 puntas donde cada uno de los ángeles ocupa un lugar preciso.

En todos los grimorios los dioses tienen diferentes nombres que también se forman a partir de ciertas figuras entre las que destacan el círculo, el triángulo y la estrella de seis puntas. En la cábala judía los nombres de Dios son diez ordenados dentro de un cuadrado incrustado dentro de un círculo, tal y como muestra la siguiente ilustración:


Los grimorios también suelen explicar de forma detallada como podemos "fabricar" un objeto para que nos proteja en forma de talismán. Las protecciones más populares eran los llamados "pentáculos", unos parches pectorales que se llevaban ocultos y se colocaban entre el pecho y la ropa interior. Todos ellos utilizaban los mismos caracteres que estaban estipuladamente colocados del mismo modo, de lo contrario, la protección se iba al carajo. He aquí dos ejemplos:



El pentáculo mas popular es el llamado "Gran Pentáculo", basado en los dos anteriores pero rodeado por una serie de tres círculos concéntricos que llevan escritos las "palabras clave" con el fin de que actúe de la forma requerida :

Cada uno de los ángeles y demonios tienen su correspondiente conjuro que se pronuncia ante su particular figura en un momento muy concreto. También, cada ángel y cada demonio tienen su particular horario que cumplen a raja tabla. Justamente, todos los grimorios tienen su tabla horaria donde se especifica en que exacto momento hay que realizar el conjuro para cada uno de los ángeles y demonios.

La figura del ángel o del demonio correspondiente, no puede estar colocada de cualquier forma y tiene que seguir una muy precisa orientación con respecto al horizonte. Como ejemplo, esta es la figura y orientación hacia el amanecer que hay que realizar para conjurar a Uriel con éxito.

En los grimorios de la época medieval la numerología y todo lo relacionado con la cábala tiene una vital importancia. Los cabalistas judíos utilizan el vocablo "gematría" cuando se refieren a la numerología.

Como ejemplo nos complace compartir el número de la página en dónde se habla de Lucifer en el manuscrito original escrito por Armadel titulado "Grimorio o Lacabala".
Y, como no podría ser de otra manera, al señor Lucifer lo encontramos ocupando la página 66:



En muchas enciclopedias actuales se habla que los grimorios pertenecen al mundo de la fantasía y que solamente sirven para pasar un rato con los amigos. Este tipo de diccionarios y enciclopedias presentan los grimorios como simples e inofensivos pasatiempos. Sin embargo, puedo aseguraros que muchos residentes en manicomios y clínicas psiquiátricas son antiguos practicantes de estas "inofensivas artes".

A mediados del siglo pasado la gente empezó a rechazar la religión y todos se declaraban ateos. Se trataba, por tanto, de gente que negaba de forma contundente la existencia de Dios y de la vida espiritual, argumentando que no existía el más allá. Pero curiosamente muchos de estos ateos se fueron aficionando a la practica de los conjuros y confección de círculos mágicos.

Actualmente esta gente atea no cree en Dios, pero pasan los días y las noches intentando contactar con todo dios.

Cuando uno esta aburrido, tiene que vigilar lo que hace con su tiempo.

Pero puedo aseguraros que antes de recurrir a los grimorios y que tu alma quede esclavizada, es preferible jugar al ajedrez, a la oca o al parchís.

Johnny McClue 2021