viernes, 10 de marzo de 2017

Los arquetipos del Pastor de ovejas y la Pastora de Almas, cuidando las cosas buenas de las malas



El símbolo del pastor esta ligado al sentido de la sabiduría intuitiva y experimental. Su misión es la de estar constantemente atento y vigilante, tiene que estar siempre bien alerta para poderlo ver todo. Pero el pastor tambien simboliza a las personas que carecen de raíces y tienen una vida nómada. Es la representación del alma que vive en este mundo , pero que no pertenece a el, solamente esta de paso.

El pastor es conocedor de las necesidades de su rebaño, sabe lo que tienen que comer, es un experto de las inclemencias del tiempo y "huele" a los lobos a gran distancia. El rebaño confía plenamente en su pastor y cuando una oveja se descarría, el pastor siempre la rescata. Las ovejas confían plenamente en su cuidador, ya que no tienen capacidad para razonar los verdaderos motivos por el que aquel hombre con cayado cuida de ellas.


Los profundos conocimientos de los pastores y su vida solitaria los relaciona con uno de los Arcanos Mayores de las cartas del Tarot: El Ermitaño. Pocas otras profesiones permiten poder reflexionar todas las cosas de la vida en solitario, con calma y sin prisas. Bajo este contexto, el pastor es sinónimo de sabiduría obtenida mediante el auto conocimiento y la introspección.

El principal atributo simbólico del pastor es, sin duda, el cayado con el que recorren sus ancestrales rutas en post de pastos para su ganado. Un cayado que fue vilmente copiado por las altas jerarquías de la Iglesia Católica. Lo de "vilmente copiado" se refiere a que los cayados eclesiásticos sustituyeron como materia prima, la madera original por metales preciosos, costosos y muy ostentosos. De esta forma el verdadero origen noble y natural de la madera quedo sustituido por la riqueza que solo unos cuantos pueden ostentar. Acerca de estos cambios de materia prima, mi querido Salvador Dalí nos podría dar una buena plática.

El gran pintor catalán, como todo habitante en las faldas de los Pirineos, tuvo el arquetipo del pastor siempre presente, soliendo lo relacionar con uno de sus mejores amigos de toda su vida: el escritor Josep Pla. Dalí dejo inmortalizado en diversas ocasiones a su gran amigo, como prototipo de del hombre catalán, portando barretina y cayado.


Una de las primeras civilizaciones en divinizar el símbolo del pastor fueron los asirios, donde el pastor toma un significado completamente cósmico. Nos estamos refiriendo al dios lunar Tammuz considerado pastor de los rebaños de estrellas celestiales. Es un tipo de pastor que conduce a las almas en los viajes de ida y vuelta a esta vida, y que los egipcios adoptaron en sus ritos y cosmogonía.

La utilización del arquetipo del pastor como uno de los dioses primogénitos proviene de los sumerios y los asirios. Estamos ante una de las primeras rivalidades que los seres humanos tuvimos, tras bajar de los árboles y andar erguidos. Nos estamos refiriendo a la eterna pugna de los pastores y los agricultores, que en el mito sumerio fue representado mediante Dumuz, dios de los pastores y la fertilidad, en posición a Enkindu, dios del cultivo y los canales de riego.

Con el nombre de Dumuz hay mucha confusión debido a sus múltiples utilizaciones por otros pueblos y culturas que posteriormente lo adoptaron. Su importancia en el mundo sumerio fue tal que uno de los meses del calendario del norte de Mesopotamia se llamaba Dumuzi. En los pueblos hebreos y árabes lo encontramos como Tammuz, los semitas lo adoptaron como Talmuz y los fenicios lo nombraron como Adonis. En algunos poemas sumerios también es llamado "My Damu". En la Biblia Dumuz aparece en el Libro de Ezequiel con el nombre de Tammuz.

El pueblo hebreo en sus orígenes prefería la vida nómada a la sedentaria, Una prueba de estas preferencias la encontramos en el nacimiento de Jesús. Los ángeles anuncian la buena nueva tan solo a los pastores, en esta historia parece que los ángeles tenían bien claro a quien tenían que avisar y a quien no.

Esta discriminizacion profesional en el anunciamiento de la buenanueva ha quedado inmortalizada en una de las escenas que todo buen pesebre navideño tiene que tener. Una escena en donde el angel se presenta solamente ante el gremio pastoril, mientras el gremio agrícola dormía en sus casas sin enterarse de nada.

Es la eterna lucha del labrador contra el pastor reflejada al principio de la Biblia en el mito de Caín y Abel. En el mito Abel es el nómada y pastor, mientras que Caín es el labrador sedentario que se arraiga para siempre a una tierra. Y como no podía ser de otro modo, Caín mata a Abel, el rebaño se queda sin pastor y sin guía. El pueblo queda descarriado, sin rumbo y en manos de un asesino de hermanos.

La imagen del pastor esta intimamente ligada a las tradiciones de los pueblos nómadas ganaderos y siempre suele estar conectada con el simbolismo religioso. La propia Biblia utiliza el arquetipo del pastor de forma repetida, donde Dios es el pastor del pueblo de Israel, conduciendo, protegiendo y velando  su preciado rebaño humano. Pero el dios que hace de pastor ya hace muchas generaciones que ningún miembro del rebaño lo ve, podríamos decir que se trata de un pastor invisible.

Llegados a este punto, algunos miembros desalmados del rebaño decidieron tomar cartas en el asunto e idearon una nueva norma y capacidad divina: delegar mediante la instauración del sacerdocio. Con esta nueva fórmula, el dios invisible delega sus poderes a hombres visibles con el fin de que el rebaño se quede tranquilo, por aquello de que "si no lo veo no lo creo".

Se hacen llamar pastores pero utilizan una vestimenta y unos atributos que nada tiene que ver con la de los pastores de nuestros valles y montañas. No parece una vestimenta con la que se pueda andar en pos de nuevos pastos. Los pastores eclesiásticos más que ir vestidos parecen ir disfrazados:


Durante siglos estos nuevos pastores llamados sacerdotes y frailes utilizaron un uniforme que los diferenciaba de sus ovejas. Hace tan solo unas décadas que los sacerdotes empezaron a vestirse de la misma ropa que utilizan sus feligreses a diario. Digamos que actualmente, cuando no ejercen sus funciones junto al altar, pasan más desapercibidos. Pero desafortunadamente los obispos y cardenales de hoy en día, siguen disfrazados a diario con ropas y atributos que de pastor no tienen nada.

El pueblo judío ha sido el que más ha utilizado el símbolo del pastor y lo ha intimamente relacionado con la tan deseada "Salvación" de un mundo perdido en donde solamente un buen guía puede proporcionar la solución.
En el Nuevo testamento la cosa cambia y pastor ya no puede ser cualquiera. Dicho de otra manera, pastor solo hay uno, el Hijo de Dios que conducirá a todos los pueblos hacia tierras con buenos pastos. Pero tal y como nos cuenta San Juan en el Apocalipsis, no se tratara de un pastor con cayado ya que "vendrá con un cetro de hierro para ser pastor, pero también ser juez". De forma que, durante los primeros siglos del cristianismo, con los feligreses del rebaño, conviven dos clases de pastores, donde los segundos dependen completamente del primero:
  1. El Gran Pastor, Señor Todopoderoso e invisible
  2. Los pastores humanos-eclesiásticos empleados del Gran Pastor
La Iglesia Católica ha utilizado el arquetipo del pastor en innumerables obras literarias y oraciones, cuando había que "reunir rebaños descarriados". En el caso de la "colonización" de América por parte de los misioneros españoles, el arquetipo pastoril fue utilizado hasta la saciedad con excelentes resultados para los que se creían dueños de aquel rebaño.

El Pastor de Palafox y Mendoza
Un buen ejemplo de estas prácticas lo encontramos en la obra escrita por Don Juan de Palafox y Mendoza, Obispo de la Puebla de los Angeles en 1644, con el título de "El Pastor de Nochebuena". En la imagen podemos ver la primera página de la edición que de esta obra se realizo en el año 1721 en Barcelona.

Hay que reconocer que la combinación de comparaciones "pastor = sacerdote" y "rebaño = feligreses" es excelente para poder ser comprendida por todo tipo de mentes con otras costumbres. En este tipo de terreno los sacerdotes siempre jugaban con gran ventaja: ser más culto que el rebaño. Solamente así se puede "hipnotizar" a toda una comunidad para que te siga sin rechistar.

Desgraciadamente este tipo de pastores eclesiásticos casi nunca han predicado con el ejemplo, por muchos votos y compromisos prometidos de antemano. Todos ellos han predicado con la palabra y esto ha bastado para que millones de humanos siguieran sus pasos y las de unos libros sagrados escritos por no se sabe quién y cuando. Para triunfar en este tipo de trabajos en donde se hace de pastor de humanos, es fundamental tener el don de la palabra.

Un buen ejemplo de esta manera de ganarse la vida la encontramos en la mayoría de iglesias evangelistas donde ellos mismos se hacen llamar "Pastor" cuando solamente son unos excelentes oradores. En pleno siglo 21 estos auto proclamados pastores llegan a tener hasta jet privado con sauna y camilla de "masajes", una excelente muestra del camino que nos falta por recorrer, mientras la población siga a desalmados y espabilados que se creen iluminados.



Pero por el momento, solamente hemos hablado de pastores,
¿es que no hay pastoras en esta historia?
Las pastoras aparecen mucho más tarde con la invención de una nueva virgen en el siglo 18: La Divina Pastora de almas. Según parece, una idea de algún monje capuchino español para poder captar el máximo número posible de creyentes femeninas. Nos encontramos ante una bucólica imagen femenina con tres principales atributos simbólicos: un cayado, un sombrero "pastoril" y una pequeña oveja.


En todo el siglo 18 muchos frailes predicadores utilizaron con gran éxito y aceptación, el arquetipo del pastor en sentido femenino. En ocasiones también vemos que la pastora en cuestión no aparece solamente con una oveja, si no que se la representa rodeada de un buen número de ellas.

Lo que si conservan todas las versiones de esta virgen es una característica común en las ovejas representadas: todas son jóvenes y tiernas, dignas del mejor reclamo publicitario para una marca de suavizante para la ropa.

Estamos ante un magnífico ejemplo de como la iglesia ha sabido manejar, a la perfección, todo lo relacionado con símbolos y arquetipos. Todas las agencias de publicidad y el marketing, en general, le deben mucho a unos hombres capuchinos que eran maestros en saber vender su producto. Lo del suavizante de ropa del párrafo anterior, no es ninguna broma.

Fijaros si estos capuchinos eran buenos en lo suyo que lanzaban su nuevo producto con logotipo incluido. Unas auténticas campañas publicitarias en pleno siglo 18, al más puro estilo televisivo del siglo 21. Un logotipo (imagen inferior) donde todo lo básico queda representado, tal y como mandan en todas las escuelas de marketing. Hay que reconocer que eran muy buenos jugando con sencillos símbolos populares, llegaron a conquistar millones de consumidores. El logo en cuestión se centra en dos letras mayúsculas: una "A" de almas y una "V" de virgen, que al entrelazarse forman una tercera letra "M" de María. Un excelente diseño donde todo el resto del logotipo aparece rodeando a estas tres iniciales.

El logotipo de unos verdaderos maestros del marketing del siglo 18.
La cúspide de la letra "A", esta coronada por una corona que a su vez se encuentra coronada por el típico sombrero pastoril. Del sombrero cuelgan las correas del zurrón que nos llevan a los dos extremos. En el de la derecha encontramos un cayado y en la izquierda se observa una vara florida. Cada uno de los dos bastones se apoya en una de las dos ovejas que soportan todo el logo.

Hay una característica común en todas las clases de animales  que los pastores y pastoras tienen a su cargo en valles y montañas: mansedumbre. Todas las ovejas, cabras, vacas, patos, que suelen estar a cargo de un humano, son mansos, inocentes y obedientes. Es un detalle importante a tener en cuenta cuando a los dirigentes de almas humanas también los llamamos pastores.

Una oveja o similar carece de iniciativa, no tiene ninguna clase de discernimiento y es incapaz,  por si sola, de tomar ciertas decisiones. Bajo este sencillo punto de vista, comparar las ovejas y el pastor con los feligreses y el sacerdote, se antoja una verdadera aberración y un falaz insulto al ser humano.

No podemos terminar este artículo sin dedicar un gran tributo al compañero inseparable de todos los pastores: el perro pastor.


La leyenda cuenta que al principio de la humanidad, los dioses creadores hicieron dos regalos a las familias de por aquel entonces. Los dos regalos consistían en dos creaciones "extra" para que acompañaran para siempre a la humanidad: los perros y los gatos. Según la leyenda los dioses regalaron los perros a las familias que vivían del ganado, mientras que los gatos fueron regalados a las familias que vivían de cultivar cereales para que protegieran los graneros de ratas y otros roedores. Asi que desde aquel día, perros y gatos han vivido con la humanidad y han llegado a ser tratados como un miembro más de la familia humana.

Los que tienen perros y gatos en sus casas saben de la capacidad que estos animales tienen para entender y conocer a los humanos que forman parte de su entorno. Comprenden muchos de nuestros sentimientos y son expertos en una gran virtud: hacer compañía tanto en las verdes, como en las maduras.

No es de extrañar que el término "pastor" haya dado nombre a tantas y tantas razas caninas, aquí os dejo las principales y más conocidas:
  1. Pastor Belga
  2. Pastor Alemán
  3. Pastor de los Pirineos
  4. Pastor Ganadero Australiano
  5. Labrador
  6. Pastor Bergamasco
  7. Pastor Catalán
  8. Pastor Sierra de Aries
  9. Pastor Eslovaco
  10. Bobtail
  11. Pastor Blanco Suizo
  12. Pastor del Sur de Rusia
  13. Pastor Mallorquin

Los pastores y sus perros que han quedado inmortalizados en una de las historias que nos cuentan los mayores cuando somos pequeños para enseñarnos a no mentir. La historia del pastor bromista que asustaba a todo el pueblo por simple diversión al anunciar que había visto una manada de lobos próxima a su rebaño. Hasta que un buen día nadie del pueblo le hizo caso, justamente el día en que los lobos eran verdaderos,... y aquel pastor sin la ayuda de los del pueblo se quedó sin su preciado ganado.



En esta antigua y popular fábula  del pastor bromista y mentiroso, atribuida al griego Esopo, hay otro conocido símbolo y arquetipo que bien merece un próximo articulo: su majestad El Lobo.

Johnny McClue 2017