jueves, 15 de julio de 2021

La Cruz con el Sol y la Luna



En algunas representaciones de la crucifixion podemos observar en ambos lados de la parte superior que aparecen el Sol y la Luna. Volvemos a encontrar al Sol y la Luna en muchas representaciones y grabados que son muy anteriores a la muerte de Jesus en la cruz.

Los primeros sellos sumerios y caldeos ya utilizan de forma frecuente la silueta del sol radiante y de la luna menguante. El Sol y la Luna son uno de los primeros símbolos que el ser humano utilizó en el arte.

En Mesopotamia se han recuperado muchos sellos y cilindros donde en la parte superior solemos encontrar representado al Sol y a la Luna. Se suele tratar de un conjunto de símbolos muy concretos con los que se narran escenas de la vida de los dioses y de la naturaleza que les rodeaba. Pero en este tipo de arte sumerio y caldeo, la cruz no figura como símbolo principal de aquellas civilizaciones.

De forma universal, el Sol y la Luna simbolizan el dualismo del día y la noche que representa el mundo dual en donde hemos venido a realizar esta experiencia. Todo es dual y el Sol y la Luna son sinónimo del resto de dualidades, hombre y mujer, fuego y agua, acción y reflexión, padre y madre, izquierda y derecha, vida y muerte, intelecto e imaginación, ascenso y descenso, Osiris y Isis,... la lista es inmensa.



El Sol es un icono del polo masculino, de la fuerza de la vida y del ser supremo. Se trata de un símbolo activo y soberano, or lo que es vinculado a la naturaleza divina de Cristo. 

La Luna es un símbolo pasivo con un cuerpo oscuro, femenino, fecundo y húmedo que cambia de forma y refleja la luz del Sol. Se considera que la Luna es similar a la naturaleza humana que, incapaz de emitir luz propia, depende de la luz del Sol que refleja.


Las representaciones de la cruz con el Sol y la Luna solamente las encontramos tras la venida y muerte de Jesús, Fueron especialmente populares en las representaciones de la crucifixión del arte románico y bizantino.

Los pueblos celtas y las tribus de Norteamérica solían relacionar al Sol con la cruz de cuatro brazos iguales, tal y como vemos en la ilustración de la derecha, que refleja un sello de una tribu india que habitaba a lo largo del río  Mississippi. Bajo este contexto simbólico, la cruz con los 4 brazos iguales representa los 4 puntos cardinales que de forma cíclica el Sol recorre.

En el diccionario de antigüedades cristianas del abate Martigny editado en Madrid en el año 1894, encontramos la explicación y motivo por el que el Sol y la Luna aparecen en la muerte de Cristo:
“Estos dos astros están figurados en las pinturas, en los bajorrelieves de los dípticos, en los mosaicos, etc., a los dos lados de la cabeza del Salvador: el sol bajo la forma de figura radiante, la luna bajo la de un cuarto creciente: éste es el tipo ordinario. Otras veces son dos semi-figuras humanas, cubiertas la cabeza, la una con una diadema real, la otra con una luna en creciente…En las cruces portátiles estos emblemas figuran ordinariamente en la parte superior del tronco central. Con frecuencia están acompañados de sus nombres: SOL-LUNA.
Se cree, por lo común, que las figuras del sol y de la luna aparecen en los crucifijos para recordar la simultánea oscuridad que sobrevino en estos dos astros en el momento mismo de la muerte del Redentor. Pero nosotros consideramos como más probable que se ha tenido la intención de expresar así las dos naturalezas de Jesucristo: la divinidad, por el sol que brilla con su propia luz, la humanidad por la luna, cuerpo opaco que, no brillando sino con luz refleja, está sujeto a diversas fases de luz y de oscuridad, lo mismo que la naturaleza humana, que, unida en la persona de Cristo a la naturaleza divina, participaba del esplendor de ésta, sin estar, sin embargo, libre de los defectos que le son propios, en tanto que es una naturaleza finita o limitada”.

En los Evangelios de Mateo y Marcos solamente se menciona un oscurecimiento repentino del cielo. Es en el Evangelio de San Lucas donde encontramos que "hacia la hora sexta las tinieblas cubrieron toda la tierra hasta la hora nona, el Sol eclipsó y el velo del templo se rasgo por la mitad de arriba a abajo".

Pero el Sol y la Luna tienen un protagonismo especial en el resto del relato bíblico. En muchos pasajes del Antiguo Testamento (Joel, Amós, Habacuc) el Sol y la Luna se oscurecen y las estrellas pierden su luz y caen. Lo mismo ocurre en el Apocalipsis del Nuevo Testamento donde el Sol yla Luna son señales para que los creyentes que están atentos y saben que Dios utiliza a estos astros como signo de advertencia. He aquí tres ejemplos:
He 2, 20: El sol se cambiará en tinieblas, - y la luna en sangre, - antes que llegue el día del Señor, grande y glorioso. 53. Ap 6, 12-13: Cuando el cordero abrió el sexto sello, se produjo un terremoto violento, el sol se oscureció como un saco de crin, la luna se hizo toda como de sangre, y las estrellas del cielo se cayeron sobre la tierra. Ap 8, 12: El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte de las estrellas, de tal manera que se oscureció la tercera parte de las mismas y del día perdió parte de su esplendor, lo mismo que la noche.

En la actualidad se esta hablando mucho de este tema de las señales del Sol y la Luna descritas en diferentes pasajes bíblicos. Varios expertos en estas cuestiones han afirmado que los últimos eclipses y Lunas de sangre nos confirman que nuestra generación  es la que esta destinada a vivir los llamados "Ultimos Tiempos". Curiosamente dichos expertos en escatología provienen de muy diversas religiones, pero todos coinciden en afirmar que estamos viviendo la última semana de las famosas "70 semanas" profetizadas por Daniel.

La tradición ha solido presentar al Sol en el lado derecho de la Crucificación y la Luna en el izquierdo. Vemos esta disposición durante toda la Edad Media y perdura hasta el Renacimiento. Pero recordemos que en la crucifixión de Jesús también fueron crucificados dos ladrones, uno a la izquierda de Jesús y el otro a la derecha.

Los Evangelios nos cuentan que los dos ladrones reaccionaron de forma completamente distinta cuando fueron colocados junto a Jesús. Uno de ellos cuestionó a Jesús argumentando que si realmente era el Hijo de Dios tenía que liberarlos de inmediato. Por contra el otro reconoció su pecado y pidió a Jesús que le dejara ir al Cielo con El.

En el pasaje de los dos ladrones en el Calvario vuelve a representar a la cruz de Jesús en medio de la dualidad. Jesús queda situado en el centro y a sus lados se colocan el ladrón malo y el ladrón bueno. Bajo este contexto no es descabellado que el Sol y la Luna situados junto a la cruz representen a los dos ladrones, el malo y el bueno.

En Sevilla un antiguo paso hacía referencia al Sol y la Luna del Calvario con el paso denominado "El Sol y la Luna eclipsados" de la Hermandad del Cristo de la Expiración y María Santísima de las Aguas. Fue un paso muy popular durante todo el siglo 17 y dejó de salir a finales del siglo 18. Desgraciadamente no existe ninguna imagen del paso original, pero se sabe que todo el paso se basaba en los sucesos cósmicos ocurridos durante la Crucificación de Jesús y que se relacionaba con las señales precursoras de la segunda venida de Cristo.



La alquimia y algunas sociedades secretas tienen a la cruz, al Sol y la Luna como símbolos que habitualmente solemos ver en sus ilustraciones y grabados. Veamos varios ejemplos.

En la siguiente imagen vemos la parte final de un documento de los Rosacruces norteamericanos donde aparecen el Sol y la Luna a ambos lados del símbolo principal de los rosacruces, una cruz incrustada en una rosa. En esta ocasión el Sol aparece a la izquierda de la cruz junto a la letra alfa, mientras que la Luna se sitúa a la derecha junto a la letra omega.


Otro ejemplo lo encontramos en un manual de masonería donde la cruz aparece encima de un altar decorado con un ornamento floral en forma de letra M.



En los circulos protectores de las prácticas mágicas encontramos que entre el Sol y la Luna no hay una cruz del Calvario. En su lugar se utiliza la cruz insertada dentro de los círculos de protección y conjuro. En estos casos el Sol yla Luna en lugar de estar a dereha y a izquierda los encontramos arriba y abajo:


Uno de los ejemplos más curioso lo podemos observar en un manual alquímico medieval en donde  entre el Sol y la Luna encontramos que la cruz esta situada encima del símbolo de la montaña. Dentro de la montaña hay escritas en vertical las 4 letras: I, A, A, T. Estas 4 letras hacen referencia a los 4 Elementos Principales de la alquimia en lengua latina: Ignis, Aer, Aqua, Terra.



La cruz es la mediadora entre ambos astros, cada uno de ellos a un lado de la cruz y unidos inexorablemente a ella. Dos polaridades diferentes y opuestas (A - B) que pueden comunicarse mediante y gracias a la cruz, como podemos ver en las siguientes ilustraciones:


Es en la masonería donde encontramos que en muchas ilustraciones la cruz es sustituida por el delta luminoso con el ojo que todo lo ve. En estos casos se mantiene la colocación del Sol a la derecha y la Luna a la izquierda pero, en el centro, la cruz brilla por su ausencia, mientras es sustituida por el triángulo iluminado con ojeras que tanto gusta a los amantes del mandil.


Con esto no queremos decir que los masones ignoran el símbolo de la cruz, pero es curioso observar que no suelen aparecer los tres símbolos juntos. En varios emblemas de los diferentes grados vemos al Sol y la Luna situados encima de las columnas J y B, pero en el centro del emblema no asoma ninguna cruz. En el caso del emblema perteneciente al primer grado, encontramos que el que ocupa el centro de este emblema es la silueta del típico templo masón con delta luminoso incluido en el tímpano del edificio. Pero el elemento simbólico que se encuentra entre el Sol y la Luna a su altura no es una cruz. Se trata del compás, la escuadra y la famosa letra G:


Otro ejemplo lo encontramos en el emblema del grado 23 que mantiene el Sol a la derecha y la Luna a la izquierda pero en el centro hay un altar y un delta luminoso. Podría parecer que en el grado 23 hay una cruz encima del altar, pero en realidad se trata de un puñal; en simbología la cruz y el puñal tienen significados completamente diferentes.


En el grado 24 su emblema nos vuelve a mostrar que en la masonería el Sol y la Luna no se llevan muy bien con la cruz. Prefieren que el protagonista central sea su querido candelabro de 7 brazos, el compás y la escuadra, rematada con una estrella de 5 puntas,... casi nada!!!


Los emblemas masónicos que muestran una cruz, nunca la muestran junto al Sol y la Luna. Hay que tener en cuenta que las cruces empleadas por los masones suelen tener los cuatro brazos iguales. El único emblema que muestra una cruz como la del calvario es el emblema perteneciente al Caballero Rosa Cruz. En este emblema encontramos la cruz del calvario por partida doble.


Todos los demás emblemas masónicos muestran cruces que nada tienen que ver con la cruz en que murio Jesús. Es curioso observar que el símbolo de la cruz de brazos iguales la portan los altos grados, tal y como vemos en los siguientes cuatro ejemplos:





En muchos grados intermedios volvemos a encontrarnos que en sus emblemas la espada siempre gana a la cruz. Uno de los mejores ejemplos de esta cuestión es el emblema perteneciente al grado 11:


Pero no nos apartemos del tema y sigamos analizando la simbología de una cruz central con el Sol y la Luna en sus costados. La muerte en la cruz de Jesús es una victoria frente a la puta dualidad que en este mundo terrenal nos rodea por doquier. De igual modo, Jesús en la cruz también estuvo rodeado por el aspecto dual del Sol y la Luna, sin olvidar al ladrón bueno y al ladrón malo.

En la siguiente ilustración de una publicación medieval se muestra una bonita almendra conteniendo un tronco con un Sol central y diversos símbolos que se muestran frente a Jesús crucificado. La almendra descansa sobre la esfera que representa al Universo junto al candelabro judío de 7 brazos. Una corona rige desde lo alto del tronco, pero lo que nos llama más la atención es círculo, mitad negro, mitad blanco, posicionado en lo alto de la almendra. No es un círculo cualquiera, se trata de la representación del mundo dual, el yin y el yang, que gobierna y rige a todos los elementos representados en el tronco. 



En la famosa ilustración de la portada de Ars Magna escrita por Athanasii Kircheri, vemos como dos grandes rayos luminosos se cruzan en el centro formando una "radiante" cruz de San Andrés. El Sol y la Luna son los encargados de sostener el círculo central que contiene el nombre del autor y título de la obra literal. La Luna esta en la penumbra porque no emite luz propia y es el espejo que sostiene su mano derecha el encargado de reflejar la luz del Sol hacia la Tierra. Nosotros los humanos también podemos reflejar la luz del Sol, tal y como muestra el espejo oculto en la cueva de la parte inferior derecha. Es dentro de la cueva donde el ser humano puede reflejar la luz del Sol. Sin la cueva no hay posibilidad de ejercer de Luna.

 
En la alquimia encontramos muchas ilustraciones donde la cruz es sustituida por el caduceo junto al símbolo del mercurio, coronado por la famosa "corona hermética" que todo alquimista busca desesperadamente. En el siguiente grabado, podría parecer que entre el Sol y la Luna hay una cruz, pero se trata del símbolo del mercurio alquímico.


En el famoso grabado hermético del libro de símbolos, en dónde se muestra al mismísimo Hermes, vemos que la cruz es sustituida por cuatro brazos cruzados en forma de llamaradas. Bajo este contexto podríamos decir que "la cruz de San Andrés arde entre el Sol y la Luna".


En la actualidad el Sol y la Luna siguen en plena forma, pero la cruz vive horas bajas y suele ser sustituida por otro tipo de elementos simbólicos, que muy poco tienen que ver con la pasión y muerte de Jesús.
Y es que,... los tiempos cambian.
Para muestra,... un botón:


Johnny McClue 2021

2 comentarios:

  1. Gracias por vuestras letras y luces arrojadas mediante vuestro tratado..

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    1. Me complace que mi humilde artículo haya iluminado vuestro caminar.

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